Crónica Personal

Pilar / cernuda

Diez años con luces y sombras

DIEZ años ya desde aquel día de lluvia intensa, impregnado por el dolor del atentado ocurrido pocos días antes. Diez años de matrimonio de los Príncipes de Asturias, que en este tiempo han garantizado la continuidad de la Monarquía con el nacimiento de sus hijas Leonor y Sofía, y han vivido sinsabores familiares que han dejado mal sabor de boca y han golpeado a la Corona.

Diez años en los que el Príncipe se ha convertido en una figura con prestigio creciente y se ha consolidado como un puntal de la Monarquía; diez años en los que doña Letizia ha hecho el esfuerzo de adaptarse a una vida de obligaciones pero también de privilegios, y en las que ha cometido errores pero también ha demostrado sobradamente que sabe cumplir con las tareas propias de su cargo.

Los focos se han centrado en la Princesa, y también será doña Letizia la que protagonice los balances que se hagan de estos 10 años de matrimonio. Empeñada en cambiar los ritos y protocolos propios de una monarquía, no siempre ha acertado en ese empeño, y entre sus fallos ha estado confundir el respeto a la privacidad con el alejamiento de sus hijas de casi toda aparición pública, el empeño también de tener vida propia con sus amistades de soltera dando pie a rumores perjudiciales para la pareja principesca, y su obsesión por su imagen física, lo que ha provocado más de una crítica. Sin embargo, no ha cuidado potenciar lo que más convenía a esa imagen, la cercanía con la gente, la sonrisa, la calidez que una princesa y futura reina debe mantener incluso cuando su agenda está sobrecargada o incluye actividades que no le interesan.

Cuenta doña Letizia con elementos importantes a su favor: su sentido de la responsabilidad y del trabajo, la forma en que se vuelca con sus hijas, la firme e intensa relación con el Príncipe, a quien ha dado una seguridad en sí mismo que le ha convertido en una persona que se mueve con firmeza en los escenarios aparentemente más complicados, que no duda en modificar discursos, romper el protocolo cuando lo considera necesario o tomar iniciativas fuera de programa y que cuando soltero parecían impensables.

A pesar de los agoreros que preveían fracaso, los Príncipes se han convertido en un matrimonio fiable que conoce el terreno que pisa y sabe qué se espera de ellos. En este décimo aniversario los Príncipes aparecen como un matrimonio unido, consciente de que es mucho lo que se espera de ellos y pondrán todo cuanto está en su mano para lograrlo.

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