La ciudad y los días

Carlos Colón

50 años de lucha contra el cáncer

MIENTRAS los cielos empezaban a llenarse de Sputniks soviéticos y Explorer americanos, Krushev iniciaba su mandato en el Kremlin y Juan XXIII en el Vaticano, moría Juan Ramón Jiménez y Pasternak ganaba el Nobel que al de Moguer le había sido concedido dos años antes, en las pantallas triunfaban Mesas separadas, Las chicas de la Cruz Roja, Horizontes de grandeza o ¿Dónde vas Alfonso XII?, en los quioscos nacían el Chupa Chups y Mortadelo y Filemón y en los aparatos de televisión que sólo tenían 30.000 afortunados españoles se veía Fila cero, Diego Valor y Teatro Apolo, ese mismo año, hace exactamente medio siglo, nacía la delegación sevillana de la Asociación Española Contra el Cáncer. La anual cuestación que hoy se celebra está, por ello, especialmente marcada por este cincuentenario y nos exige ser, no más generosos, sino más responsables, más justos y más solidarios que ningún otro año.

La adecuada atención a los enfermos empezaba entonces a modernizarse al mismo paso lento con el que una España aún pobre salía de las miserias de la posguerra. Aunque el Seguro de Enfermedad había sido creado por Girón en 1942, siguiendo el plan de Largo Caballero de 1932, y en Sevilla se había inaugurado hacía tres años el primer hospital moderno de la ciudad, el García Morato, vulgo Corea, toda ayuda era poca para luchar contra la enfermedad y ayudar a los pacientes. Para ello nació la Asociación Española Contra el Cáncer en 1953 y cinco años más tarde su delegación sevillana.

Lo que entonces era refuerzo de un sistema sanitario deficiente -hasta 1959, con el Plan de Estabilización de Ullastres, no se empezaría a salir de la penuria- hoy es tejido social, red solidaria y participación ciudadana. Tan necesarios y benéficos son hoy los trabajos de la Asociación como hace 50 años. Mucho, y para bien, han cambiado las cosas. Pero todos los recursos son insuficientes y todos los esfuerzos pocos para vencer a esta enfermedad que ha perdido ya la guerra aunque aún, desgraciadamente, gane algunas batallas. Las labores que desarrolla la Asociación Española contra el Cáncer de información, prevención, detección precoz, atención al enfermo, a la familia y a los 900 niños que cada año son diagnosticados son fundamentales también hoy. Incluso lo son más, porque también mayor es la posibilidad de prevención, detección y curación.

Quinientos voluntarios se echan hoy a la calle en Sevilla apelando, no a su generosidad, sino a su solidaridad, su sentido de la justicia y su responsabilidad. No pase a su lado sin colaborar con la cantidad que su conciencia le diga.

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