Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Al arma

SE acumulan por miles los vídeos testimoniales de estos días de ratoneras. Si hacen una miniserie, será más interesante que la de Carmina Ordóñez. A unos les dio por la natural indignación, a otros por el sarcasmo y a un buen puñado por la experimentación artística. Cualquiera se solidariza con tantos paisanos secuestrados por unos caprichosos arrogantes. Tras tantos años de low cost, todos tenemos ya alguna alarmista experiencia aeroportuaria. Ahora se nos impone un estilo de vida low cost y en las cadenas comienzan a aprenderlo.

También hay que tener arte y bajo coste para que se programara este sábado en Cuatro Aterriza como puedas, justo cuando estaba a punto de anunciar el supervicepresidente Rubalcaba el estado de alarma. Si había una película que reflejara el esperpento y parodiara lo que se vivía en esos instantes, esa era la criatura de los Zucker y Abraham (no confundir con el Abrams de Perdidos, que era un pipiolo entonces). El velado homenaje a Leslie Nielsen se convirtió en una satírica oda a las espantadas en las torres de control. Tenía su carga irónica esta programación aérea, después de que los de Antena 3 retiraran de Neox esta misma cinta el viernes por la noche. Y tratándose de Cuatro, más le pegaba haber puesto en su parrilla Agárralo como puedas, ahora que los de Telecinco han afilado los colmillos.

Aterriza…, madre de todas las scary movies que alimentan los multicines empalomitados, es tal cúmulo de disparates, muchos de ellos triturados por reiteración, que se hace cansina, aunque el piloto automático siga mordazmente intacto. Por la película, canto del cisne para muchos de sus cameos, desfila media historia de las series de los años 60 y 70. Quedan pocos que a estas alturas identifiquen a Robert Stack, el primer gran héroe de la pantalla catódico: Elliot Ness. Los intocables. Triste parodia de los controladores.

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