Las dos orillas

José Joaquín León

El autobús no existe

PROBABLEMENTE el autobús urbano de Sevilla no existe. Disfruta de los viajes mientras puedas, porque no se sabe lo que van a durar. Aunque se dice que el Gobierno de Zapatero tiene controlados a los sindicatos, el Gobierno municipal de Monteseirín parece que no controla a los sindicatos de Tussam, y ello a pesar de que el vicepresidente de la empresa es Guillermo Gutiérrez, que procede del gremio. Así que los sindicatos ya se han manifestado contra el Gobierno, municipal por supuesto, y además le han convocado tres días de huelga. El último de ellos fijado para el Viernes de Dolores, a fin de que sea más doloroso.

Tussam ha sido la casa de los líos desde hace muchos años. Pero el gran problema de la sociedad anónima municipal de los Transportes Urbanos de Sevilla, es que tiene al enemigo en casa: el Ayuntamiento. Por sus características de expansión urbanística a lo largo y a lo ancho, por la inexistencia de un Metro en condiciones, por los atascos del tráfico, por las tarifas de los taxis, por su climatología y por tantas cosas más, Sevilla es una ciudad a la medida del autobús. Si hubiera un autobús como Dios manda y como el que utilizan para anunciarse los ateos, estaría garantizado el presente y el futuro de este medio de transporte.

Pero resulta que el Ayuntamiento, dueño y señor de Tussam, ha apostado por la ciudad de las personas y las bicicletas, ha inventado algún carril bus para despistar, y ha colocado las paradas del centro histórico lo más lejos posible del centro histórico. Por si no fuera suficiente, ha puesto como competencia el tranvía del Metrocentro hasta la Plaza Nueva, y además le ha endosado a Tussam los 90 millones de euros en pérdidas que ha tenido este prestigioso servicio, con la guinda añadida del quita y pon de las catenarias. El alcalde Monteseirín, y el delegado de Movilidad (que debería ser de Inmovilidad), Francisco Fernández, dan la impresión de que no saben ya que inventar para puñetear a la pobre Tussam, que nunca fue un ejemplo de eficiencia y felicidad.

Dicen en el Ayuntamiento que esta huelga es injustificable. ¿Cómo se les ocurre a unos sindicatos de hoy en día manifestarse contra un equipo de gobierno de socialistas y comunistas? Y es que éstos no son sindicatos amarillos, sino de clase-clase, con sus banderas rojas en las manifestaciones para más incordiar. Pero lo raro no es ya que estén manifestándose y convocando huelgas, sino que lo raro es que no estén ya todos prejubilados a los 50 años, pagados por España y Andalucía, como los trabajadores de Delphi, mientras el Gobierno habla de elevar la jubilación a los 67 años. Lo rarísimo es que Tussam aún exista. Probablemente porque todavía no han encontrado la forma de cargársela del todo.

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