la esquina

José Aguilar

La que se avecina

LLEGÓ el otoño político andaluz con la concreción de los recortes anunciados. Llueven sobre el mojado del ajuste duro -reequilibrio financiero, le llamaron- al que el Gobierno de coalición Griñán-Valderas tuvo que plegarse a las pocas semanas de su formación. Y más que lloverá en los próximos meses, con el Presupuesto de la Junta para el año 2013.

Sólo en esta semana que acaba hemos asistido a la supresión de Canal Sur 2, a la decisión de la Junta de aceptar finalmente el medicamentazo perpetrado por el último Gobierno del PP (seiscientos fármacos dejan de ser financiados por el SAS), a la no contratación de 4.500 profesores interinos y a la sugerencia, o algo más, del presidente Griñán de que las tijeras no han concluido su labor. Siguen afiladas y dispuestas.

Piensen en el panorama. Ya le costó a Izquierda Unida asumir el primer ajuste. Le costó tanto que obligó a sus socios socialistas a reconsiderar su redacción inicial e introducir algunos paliativos, más aspirinas que otra cosa, porque la Ley de Estabilidad Presupuestaria no deja margen para muchas alegrías. Más bien, para ninguna. De las declaraciones recientes de sus líderes se desprende que hasta aquí han llegado, que no están dispuestos a aceptar nuevos recortes e incluso que los presupuestos de la comunidad autónoma para el ejercicio que viene, ya en preparación, han de ser los de la lucha contra la pobreza, el mayor gasto social y la política económica expansiva. Hay que tener en cuenta que este liderazgo, ambiguamente moderado, está siendo cuestionado desde el minuto uno por los sectores más radicales de la coalición, que esgrimen un argumento incontrovertible: el programa electoral que les permitió obtener doce diputados y cerrar el paso al PP. El programa es aproximadamente el contrario de la práctica de Valderas y los suyos en estos meses de zozobra y mohína.

¿Qué va a pasar, en este contexto, cuando la consejera de Hacienda elabore las cifras macroeconómicas de 2013, se evidencien las restricciones que continúan siendo insalvables y se constate una penuria que ya no deja a la Junta ni hacer frente a los vencimientos de la deuda y que le impide, por pura falta de liquidez, pagar conciertos y quién sabe si nóminas? Miedo da pensarlo. El choque entre PSOE e IU va a ser ineludible y la salvaguardia del gobierno de coalición se convertirá en el difícil objetivo prioritario de los dos partidos.

Los más optimistas creen que la cuerda se tensará al máximo, pero sin romperse, porque la alternativa sería o un gobierno en solitario del PSOE con una precariedad espectacular o elecciones anticipadas que tal vez no resolvieran nada. Lo dicho: un panorama.

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