Visto y oído

Antonio / Sempere

...Y bajando

DURANTE el mes de mayo las personas con las que he compartido sala en los estrenos españoles vistos en cines, siempre en sesiones de sábado o domingo, eran tan escasas, que en cualquiera de los casos habríamos cabido en un ascensor. El desafecto que sufre nuestro cine sigue siendo preocupante. Si los 5.000 espectadores que vieron en su arranque en toda España El sexo de los ángeles o Wilaya parecían imbatibles, resulta que las cifras todavía podían empeorar. Y lo hicieron con el documental producido por Bardem o con Seis puntos sobre Emma. El documental sobre el Sáhara dirigido por Álvaro Longoria no atrajo la curiosidad de los espectadores, y eso a pesar de que el bueno de Javier no tuvo ningún reparo en recorrerse todos los platós televisivos que pudo. Cabe recordar la bonhomía que derrochó con Buenafuente. De verdad que se caía el alma a los pies al ver las salas vacías.

¿Dónde estaba la gente? ¿Dónde los docentes, los universitarios, los comprometidos, los curiosos y los concienciados? Cuatro mil espectadores en toda España con semejante marketing es una broma pesada. Otro tanto ocurrió con la estupenda opera prima de Roberto Pérez Toledo protagonizada por Verónica Echegui. O el pasado fin de semana, con Los niños salvajes, premio a la mejor película en el Festival de Málaga. ¿Por qué el Profesor Lazhar de Canadá, ha interesado más que la también apreciable obra de Ferreira? Miel de naranjas, de Imanol Uribe, seguirá el mismo camino. El desafecto sigue agravándose. Los responsables del cine español reflexionan sobre su futuro (ver en la web, a la carta, el estupendo reportaje de Días de cine sobre el particular). Pero creo que se les escapa este amargo presente.

Etiquetas

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios