editorial

Un banco de bandera andaluza

LA absorción de Caja España Duero por Unicaja, cerrada el pasado viernes, va a conformar el tercer consorcio de cajas españolas y el séptimo grupo bancario del país, una vez que aprueben la operación las autoridades nacionales y europeas. Una de las principales entidades financieras españolas tendrá sede en Andalucía, elemento nada baladí en una comunidad tan despoblada de referentes. Unicaja ha sido al final la única caja andaluza capaz de liderar una fusión en la reestructuración bancaria iniciada en España hace tres años. La resultante es una entidad con 80.000 millones de euros de activos, que suma entre depósitos y créditos 120.000 millones. Un volumen de negocio que es una fuente imprescindible para el desarrollo económico andaluz y una garantía para el consumo y la actividad empresarial. Un potente banco de bandera andaluza no sólo es necesario para esta región, sino para el equilibrio del sistema financiero español. Esta fusión supone, de hecho, un doble éxito. Por un lado, la culminación del liderazgo que Unicaja ejercía por su solvencia y capacidad en un momento de debilidad de muchas otras entidades, confirmando el acierto del diseño estratégico que Braulio Medel trazó cuando nace Unicaja el año 1991. Y es también un éxito de la reforma financiera propuesta por el nuevo Gobierno, exigente pero lo suficientemente flexible como para encontrar la fórmula financiera adecuada para este proceso. En el comunicado emitido el viernes, los dos socios de esta unión se declaran abiertos a nuevas integraciones. Es un hecho que todas las entidades han hablado con todas. Y que se abren distintas posibilidades para la nueva Unicaja. Con la operación de La Caixa y Banca Cívica en marcha, habría varias opciones para que, sin urgencias, dado su alto grado de cumplimiento con las exigencias contenidas en el decreto financiero, el Banco Unicaja creciera en volumen: Ibercaja y Liberbank son dos opciones, pero la más atractiva desde el punto de vista regional sería una fusión con el Banco Mare Nostrum, en el que uno de los socios es Cajagranada. Esa alianza daría lugar a una entidad de 150.000 millones de euros de activos, magníficamente ubicada en Andalucía, el arco mediterráneo, Castilla y León. Ese potente banco de bandera andaluza es posible. Y deseable.

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