Visto y oído

Antonio / Sempere

En los bares

NOS vemos en los bares. Con este saludo sencillo, directo, sin melancolía ni sobredosis de ternura almibarada se despidió en la madrugada del jueves Eva Hache. Para siempre. El formato no regresará en otoño. Ella ha alegado que está agotada y necesita un tiempo. Un año sabático por lo menos. Los chicos capitaneados por Edu Arroyo tampoco volverán.

Noche hache era uno de los pocos programas fundacionales de Cuatro supervivientes. Con su desaparición culmina el proceso de adaptación de la cadena hacia shares todopoderosos. Se acabaron las buenas y modestas intenciones de los inicios. A por todas, es su lema. Como la selección española, que marque más o menos goles, tantas alegrías le va a dar durante los tres primeros partidos de la primera fase.

Volvamos a Eva Hache. Me da mucha pena que se vaya. La humorista segoviana es buena, eficaz, rapidísima. El programa de Edu Arroyo era un artilugio perfecto. Un motivo excelente para reconciliarse con el medio televisivo. Y aunque algunos le diesen un tirón de orejas por su supuesta tendenciosidad nunca faltamos sus incondicionales reivindicándolo. El canal Cuatro, sin embargo, desde hace muchos meses, optó por relegarlo a las madrugadas para elevar su cuota de pantalla. En una decisión tan lícita como cuestionable, prefirieron sacrificar el número de espectadores por la dichosa cuota de pantalla. Sabedores de que si se emitía tempranito, a medianoche, se quedaría en unas cifras muy inferiores a la media de la cadena, lo relegaron hasta horas imposibles. Y allá estaban Quequé, la entrevista y los guiñoles pasadas las dos de la madrugada. Lo echaremos de menos. Muchísimo. No va a ser fácil encontrar televisión tan químicamente pura. Desde Lo + plus no había habido un producto catódico tan redondito.

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