Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

e l barrio de la f eria

YA llegó el día y estamos a punto de ir a la Feria. A la caída de la tarde nos prepararemos como tantas veces para encontrarnos de nuevo en "...una ciudad efímera de lonas y encajes, levantada para el acompasado gozo y el gusto de la amistad, en las seguridades y efusiones de la vida prometedora...", como la definió Rafael Laffón. Esta noche y los próximos días, muchos de nosotros atravesaremos el río por alguno de los puentes para recorrer el camino que nos lleva a la Feria, pasando por Los Remedios. Un barrio que arrastra el sambenito de ejemplo de mal urbanismo y que creo que es uno de los barrios de Sevilla que es más ciudad. Y que ahora recorremos con alegría para acercarnos a un recinto ferial plenamente urbano, con avenidas, calles, manzanas y parcelas. A lo largo de todo el día la calle Asunción recordará de nuevo los mejores tiempos de la calle San Fernando, de la Feria en el Prado de San Sebastián, con el constante ir y venir de los grupos de familia y amigos. Y al pasar bajo la portada, recorreremos unas calles que prolongan la cuadrícula del barrio. Desde Asunción, que se convierte en Antonio Bienvenida hasta Virgen de la Oliva que se transforma en Alfonso de Orleans y Borbón.

Al comienzo de este siglo, en plena bonanza económica, era común la opinión de que los terrenos de la Feria en Los Remedios se habían quedado pequeños. La creciente demanda de casetas. Los enganches en el paseo del real en constante aumento, hasta el punto de que hubo que regular su acceso en días alternos, para que pudieran circular. Pasear por el recinto era casi una misión imposible. Se propuso un nuevo traslado y que la Feria se instalara en el Charco de la Pava. Nunca me pareció una buena idea, y así lo he expresado en algunas ocasiones. Al fin y al cabo nuestras fiestas son plenamente urbanas y deben estar en la ciudad, conviviendo con nuestras calles. Pero creo que una serie de acontecimientos y cambios han puesto las cosas en su sitio. La crisis económica ha detenido lo que parecía un crecimiento indefinido de la Feria. No parece que la petición de nuevas casetas nos vaya a desbordar. Los caballistas y enganches han encontrado su proporción justa. La presencia de público se dosifica. Algunos vamos a la Feria los primeros días, y otros vamos al final, en el fin de semana. Parecía que esta vez el ciclo de crecimiento no tenía fin, pero no ha sido así. Todo tiende a un equilibrio.

Y me alegra que el encuentro entre Los Remedios y la Feria parezca cada vez más positivo. Se ayudan y se apoyan, entretejiéndose durante los próximos días. Comprendo que habrá algunas personas a las que les suponga jaleo y molestias, pero son sólo unos días. El Metro ha contribuido de manera clara a que haya aumentado el número de sevillanos y visitantes que vamos y volvemos andando atravesando las calles del barrio. ¿Cuánta actividad económica aporta la Feria a Los Remedios? Seguro que es significativa. Parece que la Feria ha encontrado su lugar para muchos años. Por mi parte creo que Los Remedios será por mucho tiempo, quizás para siempre, el barrio de la Feria.

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