Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

La biblioteca del prado voló

No comparto tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla".

Françoise Marie Arouet, conocido como Voltaire.

Como ustedes saben, los terrenos del Prado fachada a Diego de Riaño, en los que se proyectó y empezó a edificarse la Biblioteca Universitaria, con proyecto de la arquitecta Zaha Hadid, ya son un trozo más de los jardines del Prado. Después de un largo contencioso de los vecinos, muy bien asesorados legalmente en mi opinión, las estructuras de la biblioteca que se habían construido hasta ese momento fueron derribadas y en su lugar se ajardinaron los terrenos. Después de algunos años y de algunos millones de euros, la Biblioteca voló por los aires y nada por aquí, nada por allí, que bonitos arbolitos.

Como algunos de ustedes saben, yo era partidario de la edificación de la biblioteca en el emplazamiento propuesto. Pero también soy partidario de que la ordenación urbanística de una ciudad sea garantista a favor del ciudadano. Y en ese sentido hay una lección que aprender de este asunto. No se pueden cometer errores en las tramitaciones. Y más con los espacios libres, especialmente protegidos en las normas. No se puede abusar por parte de nadie de la política de los hechos consumados. El inicio y avance de las obras no detuvo los procedimientos. Para eso están los tribunales y nuestro derecho urbanístico: para garantizar el derecho de un solo ciudadano a discrepar de las normas urbanísticas tramitadas por el Ayuntamiento y por el procedimiento adecuado intentar conseguir que prevalezcan sus derechos. He dicho derechos, no opiniones. Los vecinos del Prado no lo han conseguido porque no les gustara el edificio o porque les quitara vistas o porque no querían que se talaran árboles. No. Lo han conseguido con argumentos legales. Principal lección a aprender: las cosas hay que hacerlas en el momento adecuado y bien pensadas.

Ha comenzado a debatirse la necesidad de un nuevo Plan Urbanístico para Sevilla. La primera impresión que me he llevado no es muy buena. Un debate de arquitectos, responsables políticos y representantes de sectores empresariales. No lo veo así. Salvando las distancias es como si para pensar una novela u obra literaria, hubiera que empezar por conocer la opinión de los fabricantes de papel, de la tinta y de los encuadernadores y principalmente de los editores. Si por lo menos estuvieran los lectores. Una ciudad, su evolución, sus intereses colectivos, tienen que desarrollarse exista o no un plan urbanístico en estudio y en preparación. Al fin y al cabo, el planeamiento tiene fuertes limitaciones conceptuales y operativas, aunque finalmente se imponga como una normativa legal de obligado cumplimiento, que es su fuerza. Y la garantía para todos. La ciudad debe definir lo que hay que hacer y la normativa facilitarlo y no al revés. Lo importante es el debate de contenidos y no el documento en sí mismo. Claro que a lo mejor no es más que una estrategia de diversión y entretenimiento. Porque antes que un Plan de Urbanismo debe haber un Proyecto de Ciudad y en Sevilla, ojalá me equivoque, no lo tenemos.

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