crónica personal

Pilar Cernuda

El Estado de bienestar

RAJOY y Rubalcaba se han vuelto a tirar los trastos en la cabeza en una sesión de control al Gobierno. El líder de la oposición ha acusado al presidente de Gobierno de minar el Estado de bienestar, y es que los propios ciudadanos lo perciben: las pensiones no suben en función del Índice de Precios al Consumo, desahucios, se debe pagar un canon por las medicinas, tasas judiciales, tasas universitarias, más paro, menos profesiones y más alumnos por aula… Pero si hay alguien al que convendría estar callado es al dirigente socialista, que además ha sido vicepresidente del último Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Un Gobierno que engañó con el déficit, que fue disparatado durante su mandato, que no supo embridar los problemas autonómicos y dio alas al independentismo catalán, que congeló las pensiones y redujo los sueldos de los funcionarios y, sobre todo, que se negó a admitir que vivíamos en crisis y no tomó las medidas adecuadas para hacerle frente. Cualquier español está legitimado para criticar a Rajoy y para echarle en cara el incumplimiento de su programa electoral y la dureza de los ajustes que nos impone; cualquiera excepto un dirigente socialista.

Y menos aún cuando ha formado parte de un Gobierno que nos ha dejado en una situación crítica, que ha dilapidado el dinero público en proyectos sin sentido, que no puso en marcha ninguna medida para detener el paro galopante y que dejó vía libre a los gobiernos autonómicos para hacer de su capa un sayo y ganaran a manos llenas sin ningún tipo de control.

Un Gobierno, por cierto, que envió a un millón de personas al paro con indemnizaciones de 20 días por año trabajado, aunque ahora los socialistas se echan las manos a la cabeza porque esos 20 días por año se aplican ahora tras la aprobación de la reforma laboral. ¿Y ellos qué hicieron para que no ocurriera?

Estamos mal, es cierto, pero estaríamos peor si no se tomaran medidas expeditivas para intentar cambiar el curso de las cosas. El Gobierno de Mariano Rajoy está dando muchos motivos para la decepción, pero hay algo que obliga a reflexionar: tanto las autoridades de Bruselas como el Fondo Monetario Internacional como los grandes empresarios de dentro y de fuera de España coinciden en que si no se hiciera lo que se está haciendo, no superaríamos la crisis actual.

Y coinciden en que la crisis es de gravedad extrema porque el señor Zapatero prefirió esconder la cabeza debajo del ala en lugar de tomar las decisiones que debía haber tomado.

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