Cristina González Rojo

Un buen suelo para tocar fondo

Los últimos datos sobre morosidad hipotecaria en España la sitúan alrededor del 2,4% sobre el total de préstamos con esa garantía, lo que indica que el principal problema para las cajas y bancos no está en la vivienda. La falta de actividad en vivienda nueva es un problema que se refleja en el paro y la reducción de préstamos, pero la mayor preocupación es, sin duda, la evolución del suelo. Por una parte, por el peso que las promociones tienen en los balances de las entidades financieras, y, por otra, por la caída del precio.

En el cuadro 2 vemos la evolución del precio del suelo urbano en los últimos cinco años, para municipios de un cierto tamaño. La caída media en Andalucía es algo menos del 17%, inferior al 30% nacional. La dispersión de la evolución de precios por provincias es llamativa e indica la complejidad del problema. En Jaén, aunque se produce una caída en el último año, sigue habiendo un crecimiento superior al 34% en relación a 2006; por otra parte, Almería, Huelva y Córdoba, sufren caídas cercanas o superiores al 40%. Quizás en la disponibilidad o no de suelo urbano, relacionado entre otras cosas con la aprobación de los planes generales de urbanismo, está la parte de la explicación de estos datos tan peculiares.

Si vemos en el cuadro 1 las compras y ventas realizadas, igualmente en municipios de más de 50.000 habitantes, nos encontramos con una fortísima caída generalizada, en el período analizado. En Andalucía esta falta de demanda de suelo se traduce en siete puntos menos que la nacional (caídas del 58% y 65%, respectivamente), aunque de nuevo nos encontramos con una fuerte dispersión, con caídas de más del 80% como en Granada, y otras que no llegan al 40% en el caso de Málaga. De todas maneras, es llamativo que tras el fortísimo descenso en 2008 y 2009, en 2010 parece que se recupera el mercado y empiezan a darse operaciones de compraventa de suelo, esto es especialmente relevante, puesto que alrededor del 30% de todas las operaciones de suelo se hacen en Andalucía. La caída de los precios y la demanda incipiente de vivienda en algunas zonas muy concretas explicarían este repunte de las transacciones, y con ello una cierta esperanza de recuperación de la promoción. Si esto es así, también parte del suelo en poder de las entidades financieras podría tener una salida, aliviando las cuentas de las mismas.

Los datos que hemos comentado nos llevan a insistir en la necesidad de que las administraciones públicas agilicen los procedimientos que retrasan las promociones. Y también que los promotores analicen con atención las oportunidades que, a pesar de todo, se presentan; además, las entidades financieras deben ser capaces de valorar con rapidez la viabilidad de los proyectos y proporcionarles financiación. Aunque el sector no va a situarse ni de lejos en los niveles de los primeros años que recogemos en estos cuadros, sí es verdad que algunos datos recientes muestran que siguen existiendo algunas posibilidades de recuperación.

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