Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Se busca un líder

UN cronista de The Washington Post ha inventado el nombre de un candidato oculto en la campaña americana: es Billary. La contracción de Bill y Hillary da juego. Alguien ha creado la página web oficial del presidente Billary Clinton. Otro subraya que marido y mujer utilizan el nosotros en vez del yo. Un tercero se pregunta si Bill será una buena primera dama. Para Obama, que se enfrenta a ambos en las primarias, es menos divertido. No se sabe si esto le perjudica o no. Aunque de momento es como esos programas de lucha libre por parejas en los que, de pronto, hay dos contra uno.

En la tertulia de En días como hoy, en Radio Nacional, Carlos Santos recomienda a los oyentes que si se cansan de la precampaña española pueden prestar atención a las americanas. Le recuerdo que también hay andaluzas y se sorprenden los contertulios de Madrid. Casi nadie en la capital del Reino se acuerda que también hay elecciones autonómicas andaluzas el 9 de marzo. Es una pena esta falta de protagonismo nacional. Durante el fin de semana todas las grandes cadenas han hecho un despliegue con la precampaña, pero no ha habido ni rastro de los comicios andaluces.

Llevo varios meses explicando que es un gravísimo error del presidente Chaves ocultar las elecciones autonómicas detrás de las generales. Lo hace porque puede legalmente y porque a su partido le conviene la doble convocatoria. Es un clásico, repetido en 1996, 2000, 2004 y 2008. Así se pierde foco; no se habla de Andalucía en el resto de España, ni por casualidad. Sólo hemos oído a Zapatero el pasado fin de semana decir algo parecido a que nos tiene en su pensamiento y que vamos a seguir nuestra marcha hacia la modernidad. Las palabras son mías, pero esa era la canción. Lo que no dijo es que le resultan imprescindibles para gobernar los 38 diputados en el Congreso que Andalucía le otorgó hace cuatro años.

Por su parte, Arenas reivindica el andalucismo español. Si piensan que le está robando la cartera al PA, aciertan. Más allá del eslogan, Arenas explica que hace falta un liderazgo andaluz en España. Aquí es donde su discurso es más deudor de los regionalistas del inicio de la Transición, que hace 35 años subrayaban la necesidad de un poder andaluz. A los estrategas del PP les ha parecido que ahora le podían sacar partido a la idea. Pero lo mejor de la intervención de Arenas el lunes en Almería no estuvo en su discurso, sino en su persona. Tiene experiencia, ha sido vicepresidente del Gobierno y ministro en tres Carteras distintas. Tendría que intentar demostrar a los ciudadanos que puede ser el líder que esta sociedad necesita. La pugna entre Zapatero y Rajoy la ganará quien inspire más confianza, seguridad y estabilidad. Igual pasará con Obama y Hillary. Y la capacidad de liderazgo también decidirá la suerte de las elecciones autonómicas.

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