La ventana

Luis Carlos Peris

El cabañuelista como martillo de capillitas

CUANDO ya ha pasado la canícula y los mercurios han empezado a apiadarse de nosotros surgen los cabañuelistas para coincidir en que no hay más remedio que tentarse la ropa y rezar pidiendo que sus vaticinios sean equivocados. Y es que estos singulares hombres del tiempo han vaticinado que las lluvias se harán esperar hasta noviembre, pero, horror, aseguran igualmente que la Semana Santa será muy lluviosa. Esto provoca el pánico de ese personal que está todo el año soñando con ver los pasos por las calles. Lo dicen hombres del campo metidos a meteorólogos y para sus predicciones se basan en factores tales como las formas de las nubes, la dirección del viento, las características de los astros, de las estrellas, del rocío matinal, del arco iris o el granizo; también se fían del comportamiento de los animales. Bueno, pues todo eso se agita y ya sabemos que, para variar, lloverá en Semana Santa.

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