Cosas que pasan

Ricardo Castillejo

El camino del Lute

LA justicia dictaminará. Y dirá lo que estime conveniente pero, mientras tanto, está claro que los hombres que son acusados de malos tratos, de primeras al menos, parece que siempre tienen las de perder. Socialmente desde luego porque, como dice el refrán, "calumnia, que algo queda" y, hasta donde llegan mis conocimientos legislativos -que tampoco es que sean tan absolutos-, en estas situaciones suele pasarse bastante por alto lo de la "presunción de inocencia". Así de señalado se siente Eleuterio Sánchez, El Lute, después de que haya sido acusado de malos tratos y amenazas por su ex mujer, Carmen Cañavate. El primero de los intentos fue desestimado y, respecto al segundo, él estima que, en cuestión de dos o tres semanas, tendremos nuevas noticias. Mientras, a sus sesenta y seis castañas, me confesaba el otro día lo duro que para él está resultando este traguito. "He tenido un parón grande", me contaba. "Es algo que te deja mal porque parece un sinsentido".

Catorce meses se cumplen mañana del inicio de esta odisea que comenzó cuando, un buen día, Eleuterio encontró a la mencionada Cañavate en compañía íntima de otro hombre. "¿Cómo reaccionarías tú si descubrieras a tu pareja en esas circunstancias? Ella ha quedado como una mentirosa y a mí se me ha despojado de casi todas las cosas que, como ser humano, merezco". Y, aunque haya recibido llamadas de todos los canales de televisión -a algunos de los cuales, por cierto, sí ha acudido su ex-, el Lute ha optado por guardar silencio para no intervenir en la opinión de los jueces y mantener así intacta su neutralidad. "Ella sí se ha dispersado por ahí. Ha ido a Madrid de gira por las telebasuras. Lo típico de quien va buscando dinero". Supongo que, cuando a los veinte años eres detenido por robar un par de gallinas, lo demás toma una importancia relativa. Entiendo que, teniendo en tu pasado una condena de muerte dictada por un consejo de guerra, analizas la vida desde otra perspectiva. Es la sabiduría de la experiencia la que indica el momento de hablar y de callar. Aguardemos ahora el paso de cronos. Sólo a él la verdad pertenece.

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