Las dos orillas

josé Joaquín / león

La canción de Eurovisión

ANTES de las elecciones del 26 de junio, en cuya precampaña entramos, se celebrará el Festival de Eurovisión. Falta poco más de un mes. La gran final está prevista para el 14 de mayo en Estocolmo (Suecia). Según las casas de apuestas, es casi seguro que lo ganará Rusia, con un tal Sergey Lazarev. Los rusos buscan esa victoria, y parece que esta vez lo van a conseguir. Le vendrá bien a Putin, después de aparecer en Los Papeles de Panamá y de bombardear Siria. En España también le vendría bien a Rajoy una victoria en Eurovisión, a un mes de las segundas oportunidades de las elecciones. Pero ya no estamos en los tiempos del La, la, la, sino dando palos de ciego con una canción en inglés, que se titula Say yay, cantada por Barei.

Por culpa del fregado político, por culpa de que Pedro Sánchez parece dispuesto a vender su alma al diablo para ser presidente, este asunto está en plano secundario. ¿Es de recibo que España se presente en Eurovisión con una canción íntegramente cantada en inglés por una muchacha que pasa por ser madrileña? En aquel tiempo, año 1968, cuando Joan Manuel (entonces Juan Manuel) Serrat había sido designado para interpretar La, la, la (en español, por supuesto) se montó un escándalo nacional, tras su petición de cantarlo en catalán. Entonces no existía el Tribunal Constitucional para pronunciarse al respecto, sino que directamente se lo cepillaron y pusieron a Massiel, que no sólo lo cantó en español, sino que incluso ganó. Vestía aquella minifalda, que pasó a ser un icono de la modernidad de la nueva España.

Con el tiempo resultó que tanto Joan Manuel Serrat como Massiel eran socialistas, o algo así, aparte de las lenguas. Serrat las usaba según el disco, en plan bilingüe. También resultó que el catalán, como el euskera y el gallego, fueron reconocidos como idiomas asimismo españoles. Los Reyes de España, en sus discursos, siempre que pueden hacen unos pinitos. Y a Serrat ahora le han dado un premio por su aportación a la Semana Santa de Sevilla, con La saeta. El cambio de los tiempos.

Pero el inglés es diferente. El inglés no figura como lengua oficial de España en ningún sitio. Hasta hace poco, el inglés sólo lo hablaban en Gibraltar, y no todos. El inglés era el idioma de la pérfida Albión y de los yanquis. Aprovechando que España tiene un Gobierno en funciones desde hace más de tres meses, se ha cometido una afrenta al idioma de todos los españoles. Sólo ha protestado la Real Academia Española.

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