José Manuel Menudo / Profesor De La Universidad Pablo De Olavide

Las carencias de la sanidad andaluza

LA nueva legislatura que empezamos ha coincidido con unos acontecimientos de gran trascendencia mediática. La precariedad de servicios públicos tan esenciales como la Justicia es conocida, pero ahora se ha elevado hasta las altas esferas para convertirse en un problema; como si la opinión del público y la opinión pública, que como demostró el teorema de imposibilidad de Arrow no coinciden, estuviesen relacionadas. En Andalucía ya nos adelantamos a este escenario. Semanas antes de las elecciones, la última edición del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) suspendía a nuestro sistema de Educación Primaria y Secundaria. No creo que ninguna familia andaluza se sorprendiera del resultado.

Diferentes mecanismos de transmisión que permiten a la opinión pública tomar conciencia de aquello que conocen los ciudadanos de primera mano. El siguiente paso será que los responsables de estos servicios públicos cambien sus prioridades, dejando a un lado el abarcar mucho y apretar poco. Quizás el Gobierno de Andalucía debiera dar un paso adelante en este sentido, sobre todo tras las últimas estadísticas.

Esta semana el INE ha publicado los últimos indicadores hospitalarios. Se trata de una fotografía de la actividad asistencial que ha tenido lugar a lo largo de 2005 en todos los centros hospitalarios del país, desde la perspectiva de los recursos humanos y de la dotación de medios materiales con que han contado para poderla realizar.

A nivel nacional, los resultados relativos a dotación de infraestructuras no son buenos. El número de hospitales por cada 100.000 habitantes es de 1,73, menor que el año anterior (1,76), y el número de camas es de 3,36 por cada 1.000 habitantes en 2005 frente a las 3,42 de 2006. En relación a dotación de personal, los datos mejoran el año anterior con 70,7 sanitarios cada 10.000 habitantes. Ante el reciente crecimiento demográfico, parece lógico que la adaptación de infraestructuras tenga más retardo que la contratación de personal.

A nivel regional, el sistema hospitalario está en el vagón de cola en cuanto a medios materiales y humanos; la comunidad antónima con menor número de hospitales, 1,1 por cada 100.000 habitantes, y una de las que menos camas tiene en funcionamiento, 2,5 cada mil. Si nos trasladamos a recursos humanos, la dotación también es escasa en sanitarios, médicos y enfermeros.

Dado que todo lo anterior ha sucedido en período de bonanza, esta situación puede permitir un debate sobre las prioridades del Ejecutivo. En el sentido de mitigar el imperialismo de lo público sobre la vida individual y colectiva para centrarse en unos servicios públicos eficaces.

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