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Juan De La Huerga / Enviado Especial A Badalona De Diario De Sevilla

Ya no es carraspeo, sino gripe

Alerta El equipo deja varios síntomas negativos en el segundo batacazo seguido Ojo La Copa se va diluyendo

Si antes de jugar contra el Fuenlabrada las sensaciones eran muy positivas para el Cajasol, después de perder con los madrileños se nubló el panorama, la tos pasó a gripe, ya no es un simple carraspeo, pues ayer se demostró que no fue un accidente el revés con el equipo de Porfi Fisac tras caer con una pésima segunda parte, prolongación de una muy mala primera, en la cancha del Joventut, a quien le supo como un título quitarse la presión contra un conjunto sevillano que iba como un tiro hacia la Copa del Rey, que se juega aquí cerquita, en el Sant Jordi en febrero, y que ve truncada la progresión con dos tropiezos totalmente inesperados. El equipo no está bien, evidente, y parece a todas luces que pierde fuelle cuando los contrarios son rivales de rango menor que cuando enfrente tiene un grande de Euroliga. Toca trabajar mucho, la cabeza y el físico, para que lo ocurrido sean dos accidentes y no se convierta en inercia negativa.

Estaba Badalona para pocas gaitas porque no funcionaba el equipo, decimocuarto, y el Olímpic lo nota. El interés media hora antes del partido lo pone Demond Mallet, llegado de Charleroi antes de partir a Tel-Aviv para cambiar el Charleroi por el Maccabi. Ameniza los minutos previos Javi Gancedo, insigne redactor de la Euroliga: "Hace 22 años debutó con el Caja San Fernando... Darrell Lockhart contra el Puleva Granada". Biblioteca andante. Toca jugar, aunque no hubo mucho de eso en los primeros dos cuartos. Ni en los segundos.

El Cajasol quiere la Copa, pero le coge asco, manía, a los rivales que no son de una cierta entidad. Se luce con el Barcelona y el Bilbao, pelea con el Caja Laboral y con el Madrid, pero se le encasquilla la artillería o afloja en defensa cuando el oponente responde por UCAM Murcia, Fuenlabrada o el Joventut.

La Penya anda renqueante y los chicos de Plaza no salieron a comerse a los verdinegros, sino a verlas venir. Dos ex badaloneses, English y Bogdanovic, saltaron en el cinco inicial, pero sin demasiada fortuna por las pérdidas del primero, pese a sus cuatro puntos, y al poco protagonismo del segundo, aunque también acertó con cuatro tiros libres.

Jugaba cómodo el Joventut y más Obasohan, que calzó un triple para el 9-4 con el Cajasol sin enterarse de que había partido, regalando bolas una y otra vez. Un triple cambio en el minuto 8 introdujo en la cancha a Davis, Urtasun y Calloway. Triguero llevaba dos faltas y había que cambiar el signo de un duelo en el que dominaban los locales clarísimamente los rebotes (12 ofensivos al descanso). Un mate de Davis cerró el primer parcial: 23-18.

El estadounidense repitió con dos más, un alley oop espectacular en una contra guiada por Tepic, robó otro balón que acabó en canasta y el Cajasol, con un palmeo añadido de Bogdanovic, se puso seis arriba en un pispás (26-32). Tenía un día aciago Guille Rubio, espesísimo en ataque y apuntándose faltas atrás, pero la asociación interior americano-serbia había dado la vuelta a la contienda. Eso sí, cero triples de dos intentos y... 12 pérdidas al descanso.

Un lanzamiento de tres sobre la bocina de auténtica chiripa de Van Lacke y otra del estilo de Jeter al final del segundo acto mandó a la Penya a la caseta con tres puntos de ventaja: 37-34. Quedaba mucha tela que cortar.

Había que cambiarle la cara al partido. Y tal cosa aconteció, pero el semblante que varió fue el del Joventut. Precisamente un actor secundario como Norel se erigió en héroe con ocho puntos consecutivos que valieron mucho más que el primer triple de la contienda para los cajistas, logrado por Calloway. Plaza pidió tiempo: 45-37. Zurraban de lo lindo los catalanes en defensa después de subir las líneas y a los sevillanos, que merecieron la derrota pero sufrieron un arbitraje infame de la terna del silbato, se les fue literalmente la cabeza. Pérdidas y muchos regalos para felicidad de un Jeter que quería correr y correr, darle ritmo al encuentro, y de un Van Lacke que se reencontró con su alter ego, el de Valladolid, con una actuación redonda.

Otro artista de reparto, Llovet, puso a la Penya 13 arriba antes del cuarto final. El último intento de Plaza, que acabó con una técnica por protestar con razón, fue colocar una zona 3-2 con Jasen en la punta. Van Lacke y Oliver la descerrajaron para endosarle un palizón al Cajasol.

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