PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

El cascabel del ahorro

LOS ayuntamientos siempre tienen sus arcas a pique de un repique del cobrador del frac, por morosidad contumaz. Pero con la crisis están aún más vacías porque pasaron a la historia los boyantes convenios urbanísticos con promotoras y menguan sobremanera los ingresos por tributos al extinguirse muchas pequeñas y medianas empresas. En los plenos municipales debería dedicarse tanto tiempo a debatir en qué se invierte el dinero como en discutir en qué deja de gastarse. El cascabel del ahorro es la tarea que más se rehúye, porque todo gasto implica un beneficio para el que lo percibe y un vínculo entre el contratista y el contratado. La praxis política es más cómoda cuando labrando afinidades gracias al gasto.

En Lora del Río barajan quitarles los móviles corporativos a los concejales del equipo de gobierno. Aunque se quejen las operadoras de telefonía, también es innovador gobernar municipios de menos de 35.000 habitantes sólo con teléfonos en la oficina. Otra idea que tienen entre manos me parece más peregrina: instar a las asociaciones y entidades de Lora a organizar sus actividades en días laborables y por la mañana, para que así los empleados municipales no tengan que hacer horas extras. ¿Tanto tiempo libre tiene la gente en esa localidad por las mañanas de lunes a viernes como para organizar actos o acudir a ellos, en lugar de trabajar?

Algún debate podría haber en Gines sobre qué pequeñas y grandes cantidades se pueden ahorrar en subvenciones. Su Ayuntamiento, a través de su Delegación de Igualdad y Bienestar Social, ofreció la pasada semana ir en autobús y entrar al Salón de la Moda Flamenca, todo a tres euros. Sin que se moleste Raquel Revuelta, no es mi intención restarle público a su estupendo certamen, pero ¿un gobierno local debe organizar y subvencionar que sus vecinas hagan un trayecto metropolitano para ver las nuevas colecciones de trajes de flamenca? ¿No pueden ir por sus propios medios a entretenerse en Fibes?

En Sevilla se ha hecho bandera de ahorrarse el montaje de un bar en el expositor de la Feria Internacional del Turismo. Ciertamente, es un detalle para asemejarnos en los pabellones madrileños de Ifema a la Europa más profesional. Ahora hay que seguir esa senda en la propia Sevilla, y reducir sensiblemente el gasto en comidas de trabajo. Las reuniones, háganlas a las nueve de la mañana, así empezaremos a funcionar en la misma franja horaria que la Europa más próspera. Y a comer en casa, que es más familiarmente conciliador y no lo paga el contribuyente.

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