Samuel Silva / Enviado Especial A Córdoba De Diario De Sevilla

Un castigo de serie B

Derrotado Un Betis timorato y feble en ambas áreas se complica la Copa tras perder en Córdoba con un gol de Pepe Díaz Refuerzos El otro equipo de Mel, plagado de fichajes, exhibe sus carencias ante un Segunda

Árbitro: Delgado Ferreiro l (vasco). Sin justicia en el reparto de tarjetas, siempre ofrece la sensación de que se le puede ir el partido de las manos.

Tarjetas: Amarillas Amaya (11'), Tosic (25'), Ustaritz (39'), Cañas (82') y Fernández (86').

Gol 1-0 (90') Pepe Díaz. Centro de Fernández desde el costado derecho y el remate cruzado de cabeza del delantero bate a Fabricio.

momentos clave 1' Fabricio salva con su rápida salida una acción de Charles tras error de Ustaritz. 5' Juanma estrella su remate en Arias. 35' Contragolpe del Córdoba y el remate de Patiño tras pase de Borja se marcha junto al poste. 46' Doble ocasión verdiblanca, en la que Jorge Molina estrella su remate en Arias y el posterior rechace lo remata Cañas y lo salvan bajo palos.

Incidencias: Encuentro de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey, disputado en El Arcángel ante 7.300 espectadores, de los cuales unos 300 eran aficionados verdiblancos.

Cuando nadie lo esperaba, casi entrando en el descuento, Pepe Díaz, como ya ocurriera hace dos temporadas, castigó a un Betis que se marchó de Córdoba con la cabeza baja y exhibiendo todas sus carencias. El otro Betis de Mel, con ocho de los fichajes sobre el terreno de juego, ofreció una imagen timorata, sin apenas llegada y con una falta de energía en ambas áreas que lo acabó condenando ante un Segunda y que lo obligará a intentar la remontada la próxima semana si quiere continuar vivo en la Copa del Rey, esa competición que tantas alegrías le deparó en otras ocasiones.

El Betis sólo tardó diez segundos en darse el primer tiro en el pie. Ustaritz se enredó con el balón y Charles le robó la cartera para plantarse ante Fabricio, que se bautizó con la camiseta del Betis sin apenas entrar en calor. La rápida actuación del meta evitó el sonrojo nada más comenzar, pero los apuros de una zaga compuesta por cuatro de los refuerzos veraniegos quedaron en evidencia. Aun así, el cuadro verdiblanco se plantó pronto en el área de Arias, aunque Juanma, en una carrera diagonal y posición forzada, tampoco pudo evitarlo en su salida. El frenesí del arranque pareció prometer un duelo de ida y vuelta entre dos equipos que defienden una idea futbolística parecida, pero nada más lejos de la realidad. El otro Betis que Mel puso en en escena careció de profundidad e incluso pecó en exceso de buscar los balones largos para sus dos torres, Jorge Molina y Santa Cruz, que apenas entraron en juego. Pasada la media hora y con más bostezos que fútbol en El Arcángel, una contra cordobesista perfectamente lanzada finalizó con un centro de Borja y un remate de Patiño que se marchó junto al poste de Fabricio. La respuesta bética vendría siete minutos después, aunque Jorge Molina erró en la ejecución tras una dejada de Santa Cruz.

Sin profundidad en su fútbol, con un Matilla que necesita dar dos pasos adelante en su juego y no pasar siempre en corto, el Betis apenas pisó el área rival. Ni jugar con dos extremos sirvió para aprovechar los centímetros de la delantera. Y es que Jefferson jamás aprovecha su velocidad al espacio, mientras que Juanma lo intentó tanto por dentro como por fuera, pero sin encontrar ese socio que sí apareció el sábado ante el Valencia.

Con todo, tras la reanudación sí apareció un Betis que quería mandar en el partido y que incluso en el primer minuto dispuso de una doble ocasión. Primero, Jorge Molina, tras una buena contra llevada por Santa Cruz, estrelló el balón en el cuerpo de Arias, después de entretenerse en demasía. El posterior rechace llegó a las botas de Cañas y su remate fue salvado casi sobre la línea con el meta cordobesista fuera de su marco. Pero el empuje bético apenas se quedó en las intenciones, ante la falta de ideas, de combinaciones o de cualquier cosa parecida al fútbol. Ni la entrada de Pozuelo por un Santa Cruz más activo lejos del área que dentro de la misma reactivó el ataque verdiblanco, que ya apenas se acercaría a la meta rival.

Con el 0-0 prácticamente en la mente de medio estadio, que incluso ya abandonaba el campo, llegaría la acción que pone cuesta arriba la andadura del Betis en la Copa. La bajada de temperatura que se registró en El Arcángel en los últimos 20 minutos de partido se convirtió en un auténtico jarro de agua fría con el remate de cabeza de Pepe Díaz, que aprovechó una excelente asistencia del lateral Fernández. Incluso el castigo pudo ser mucho peor si Fabricio no llega a detener otro disparo envenenado del delantero, auténtico revulsivo de un encuentro que parecía condenado al empate.

El Betis, ese Betis de serie B que Mel dispuso para afrontar la Copa, acabó condenado por sus propios errores. Bien haría la dirección deportiva en tomar nota de las carencias, demasiadas en una plantilla que deberá pelear por la permanencia hasta el final. La Copa aparecía en el horizonte como la posibilidad de recompensar el sufrimiento de la afición, pero acabó con otro varapalo para un equipo sin fondo de armario.

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