Crónica personal

Pilar Cernuda

A la caza del voto

EL espectáculo es decepcionante, descorazonador. Triste incluso. No sabemos a estas horas cómo acabará la historia, pero sí se sabe hasta qué punto el PSOE está dispuesto a hacer lo que sea, pero lo que sea, con tal de conseguir el respaldo de Izquierda Unida, PNV y Coalición Canaria a los Presupuestos Generales del Estado. Lo que importa es mantener a Zapatero contra viento y marea; lo de menos es que ese mantenimiento suponga un perjuicio insoportable a los españoles, dispare el gasto público y arrase con las clases medias.

CC quiere dinero contante y sonante y lo consiguió la semana pasada, Zapatero lo prometió en su viaje a las islas. El PNV barre para casa y ha logrado que las diputaciones forales puedan tomar decisiones de tipo económico que no puedan ser revocadas por el Congreso de los Diputados, sólo por el Tribunal Constitucional -seguimos en el camino de dejar el Estado en las raspas-, y por su parte, Izquierda Unida, que lleva su izquierdismo a tope cuando de negociar se trata, afirma que el PSOE le ha prometido incrementar el tramo de IRPF para quienes cuenten con más ingresos, una ecotasa para fomentar la lucha contra el cambio climático, mantener los 400 euros para las rentas menores de 1.800 euros e incrementar el cheque bebé de forma progresiva. Y se consideran preocupados los seguidores de Cayo Lara y Llamazares por la intransigencia del PSOE en dos asuntos que consideraban importantes: meter mano a las sicav, donde encuentran refugio las grandes fortunas, y reconsiderar el incremento del IVA, que grava a todos los españoles por igual. Al PSOE no le interesa que las sicav se vayan a otros países, como dijo la vicepresidenta Salgado, y por otra parte necesita recaudar a través del IVA aunque cruja a los españoles, actúe contra la línea de flotación del consumo y, como consecuencia, incremente una vez más las cifras del paro.

Lo que importa es aprobar los Presupuestos. Al Gobierno le tiene sin cuidado estrujarnos con más y más impuestos hasta límites inconcebibles. Estamos en fase de negociación, es cierto, y aún no se ha dicho la última palabra; pero causa estupor, preocupación y, por qué no decirlo, vergüenza que el equipo de Zapatero sea capaz de ofrecer lo que ofrece con tal de sacar esos presupuestos adelante. Unos PGE que, afirman todos los economistas, incluidos muchos que militan en el socialismo, ni resuelven los problemas ni sacan de pobres a los pobres. Y mucho menos ayudan a la clase media y a quienes pueden crear trabajo: los pequeños y medianos empresarios y los autónomos.

Tiene razón Almunia, el comisario europeo: estamos en la cola de los países que pueden salir de la crisis, y además con la política de este gobierno peligran las pensiones y las prestaciones en sanidad. Ahora, eso sí, Zapatero consigue respaldo para aprobar los presupuestos.

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