La ciudad y los días

Carlos Colón

De cenizas y verdades

ENTRE quienes hoy vayan a que les impongan la ceniza en la frente habrá muchos votantes del PSOE. Y muchísimos más entre quienes hoy se alegran porque empieza uno de los tiempos más hermosos e intensamente vividos de la ciudad, y entre quienes sacarán su papeleta de sitio para salir en una hermandad del centro o de barrio, severa o alegre, antigua o joven. También habrá entre ellos -cristianos practicantes, cofrades o sevillanos que disfrutan y sienten la Semana Santa- muchos que voten al PP (por cuestión estadística más que ideológica menos serán los votantes del PA y de IU que lo hagan, pero también los habrá). Esta es la realidad, y lo demás son monsergas de clérigos "enroucados" o de "progres" sectarios que ignoran por igual que en España, y especialmente en Sevilla u otras ciudades en las que la religión se haya hecho memoria y emoción compartidas, las cosas son más ricas, complejas y plurales de como sus esquematizaciones las presentan.

En la diócesis de Sevilla hay unas 600 hermandades a las que pertenecen más de 200.000 hermanos, de los que sólo en la capital salen de nazareno unos 60.000. El número de devotos que visita regularmente las imágenes en sus iglesias es difícilmente cuantificable, pero basta pasarse por San Lorenzo o la Resolana para darse cuenta de que es elevadísimo; y la multitud que abarrota las calles en Semana Santa es bien visible. ¿Pensarán los clérigos "enroucados" y los "progres" sectarios que todos -hermanos, nazarenos, devotos, bulla- son conservadores e integristas? Si así fuera, Sevilla sería el ombligo del profundo sur, la caverna de España, la Covadonga de las esencias. Pero no es así, y todos lo sabemos aunque unos pocos lo nieguen.

En las últimas elecciones 128.776 sevillanos votaron al PP y 124.536 al PSOE (a IU lo votaron 25. 772, casi el número de hermanos que suman, ellas solas, las hermandades del Gran Poder y la Macarena). ¿Sólo los primeros, y no también los segundos, tienen que ver con las creencias, costumbres o sentimientos de raíz religiosa que convergen en las hermandades y la Semana Santa? Es sabido que no. Pretender que existe una Sevilla homogéneamente católica y cofrade, y por ello conservadora y votante del PP, enfrentada a una Sevilla homogéneamente progresista y votante del PSOE, y por ello ajena o hasta enemiga de la Semana Santa, es en el mejor de los casos un auto engaño y en el peor, una manipulación.

Es bueno recordarlo hoy, Miércoles de Ceniza, cuando las demasías clericales parecen autorizar demasías anticlericales o antirreligiosas; y ambas pretenden manipular nuestra plural Semana Santa.

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