EN TRÁNSITO

Eduardo Jordá

Una cervecita

EL otro día, en Madrid, me cobraron 2,70 euros por una cerveza. En Andalucía quizá no se cobren aún estos precios -o sólo en algunos lugares-, pero me pregunto quién puede pagar precios así. Nuestros sueldos son pequeños comparados con los sueldos de Francia, y no digamos Alemania o Inglaterra (en Italia no sé cómo andarán las cosas, pero si un país acaba votando a un sujeto tan desagradable como Berlusconi, muy mal tienen que andar). 2,70 euros son 449 pesetas. Hace sólo cinco años, una cerveza costaba como mucho cien pesetas (es decir, 0,60 euros). Que yo sepa, los sueldos apenas han subido en estos cinco años, mientras que los precios han subido una media de un 4,5%, si juzgamos por esa cerveza, que me parece un indicador tan válido como cualquier otro. ¿Cómo hace la gente para llegar a fin de mes? Un misterio.

O no tanto. Leo el caso de la abogada sevillana que cobró 4.000 euros por un matrimonio ilegal con un inmigrante sin papeles (luego le robaron el dinero los mismos que le habían propuesto el negocio: la vida es así). Y entonces me acuerdo de los policías corruptos de Coslada, que se dedicaban a chantajear a las prostitutas y a los dueños de bares de copas. Y de los innumerables ayuntamientos que están siendo investigados por irregularidades urbanísticas (seamos piadosos con los términos). Pero si lo pensamos bien, estos casos de corrupción, por graves que sean, parecen muy escasos en un país en el que hay un desfase tan grande entre los precios y los salarios.

¿Somos honrados y nos apretamos el cinturón? ¿O no lo somos, pero vivimos como si lo fuéramos porque de momento nadie aparenta darse cuenta de nada? ¿Existe un sistema económico paralelo basado en los pequeños engaños y en las pequeñas estafas? No lo sé. Lo único que sé es que la clase media -profesores, médicos, comerciantes, trabajadores autónomos, obreros especializados-, que es la clase que paga impuestos y proporciona servicios a los demás grupos sociales, es la que tiene que cargar con el mayor peso de esta situación. Y esto tiene sus consecuencias. La brecha entre los que ganan mucho y los que ganan muy poco se va haciendo cada vez mayor. Y poco a poco, la maltrecha clase media se va aproximando a la clase de los que tienen que trampear de mala manera para sobrevivir. Como ejemplo, basta pensar que aquí, en Andalucía, los médicos cualificados prefieren irse a trabajar a Portugal o a Inglaterra, donde reciben salarios mucho mejores, mientras que nosotros tendremos que conformarnos muy pronto con Licenciados en Medicina por la Ilustre Universidad de Copacabana, un poner.

Pero no vamos a ponernos serios. Hace calor. Llega el verano. España va bien (en la Eurocopa). Déjenme que les invite a una cerveza. Paga la casa.

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