Desde mi córner

Luis Carlos Peris

El cese de Aguirre, un ejemplo para el mundo

REPERCUSIÓN indudablemente universal ha tenido el cese del mexicano Javier Aguirre como seleccionador de Japón. Aunque la trayectoria del combinado nipón en la Copa Asiática también podría haber sido motivo más que justificado de finiquito, las razones esgrimidas son otras. Razones que hablan positivamente de la filosofía de vida japonesa y que hasta nos lleva a entender mejor por qué es una potencia en todos los aspectos.

La culpa, que también ha debido influir algo, no se le achaca a la derrota en cuartos ante los Emiratos Árabes que la mandó para casa antes de lo previsto, no. Aunque me cuesta imaginar el cese de haber ganado la Copa Asiática, la razón que esgrimen no es deportiva sino de puro seguimiento de la ética. Javier Aguirre está entre los cuarenta imputados por el presunto amaño del Levante-Zaragoza que sirvió para salvar a su equipo, el Zaragoza, y Japón no lo acepta.

Es un ejemplo la decisión tomada por los del Sol Naciente que debería copiarse por estos andurriales tan adictos a la picaresca y a unas corruptelas que en nuestro fútbol siempre se habían comentado sotto voce. Ya sé que todo está en primera instancia y que no hay por qué condenar antes de tiempo, pero la lección nipona no sólo no se acepta sino que hay casos, muchos y cercanos casos, en los que en vez de coger al toro de la sospecha por los cuernos se mira a otra parte.

Por vez primera parece que las cosas se hacen con seriedad y que la gente que estuvo en el ajo pueda ser orillada porque no pintan nada en un fútbol normal. Al fútbol según Sevilla han llegado tres futbolistas que andan en esa pestilente pomada y ojalá salgan indemnes de una cornada que parece tan inevitable como grave. Japón nos da un ejemplo de buen orden ético. Y como parece que aquí se ha dejado de mirar hacia otro lado, pues a aplicarse el cuento y evitar las salpicaduras.

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