Editorial

El cierre del centro al tráfico

EL gobierno municipal anunció ayer su intención de implantar, antes del mes de septiembre de este año, su programa para restringir la circulación privada en el interior del centro histórico. La medida, que venía retrasándose desde que el Consistorio aprobó la denominada ordenanza de la bicicleta -texto normativo en el que por primera vez formuló dicha propuesta-, parece responder, en lo aparente, a las directrices sobre movilidad del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Este documento, aprobado por la mayoría política que forman PSOE e IU en el Pleno, establecía un plan para "pacificar" el tráfico en la Sevilla intramuros que, entre otras cuestiones, planteaba la conveniencia de eliminar los recorridos de cruce en el interior del Casco Histórico -aquellos que se realizan de norte a sur y de este a oeste-, sacar los aparcamientos rotatorios de la nuez histórica de la ciudad y, en general, reducir la circulación particular. En este sentido, la propuesta parecería coherente con este espíritu. Sin embargo, es mera apariencia: el PGOU, efectivamente, planteaba acometer dichas restricciones a la circulación pero sobre la base previa de un sistema de aparcamientos disuasorios (en la periferia del centro) y la mejora de la red de transporte público. El Plan concebía pues dicha medida como colofón de un proceso que debía comenzar con los estacionamientos y continuar con las nuevas líneas de Metro, sin olvidar una reorganización de las líneas de autobús que permitiera unir los barrios más próximos al centro (Los Remedios, Triana, Nervión, San Bernardo, la Macarena) con más efectividad que ahora. Nada de esto se ha hecho. El plan municipal de aparcamientos disuasorios se ha limitado a uno (el existente en José Laguillo) y la reorganización de los servicios de Tussam está por realizar. La línea del Metro del centro aún es un desideratum. Baste como ejemplo la inexistencia de una boca en la remodelada Encarnación, donde en su día se prometió. Sólo se ha invertido en el tranvía, que opera únicamente en el sur del Casco Histórico. Acometer el cierre de todo el centro al tráfico, sin tener antes todas estas alternativas, supone un atentado a la vida comercial y ciudadana de la zona histórica de la ciudad.

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