La ciudad y los días

carlos / colón

De cines y libros

ME gustan tanto o más los libros que la literatura y el cine que las películas. Me dirán que es lo mismo. Pues no. Ya no. Triunfan los ebooks y desde los años 70 los cines fueron cerrando, sustituidos por los multicines que después fueron reemplazados por las multisalas de los centros comerciales. El disfrute en casa de las películas sin pérdida de calidad es un hecho desde la aparición del dvd, las pantallas de plasma y los proyectores domésticos. Ya hay generaciones que consumen películas sin haber pisado nunca un cine digno de tal nombre. Y pronto serán muchos los que lean sin haber tocado un libro.

Hablo de lo que en Al salir del cine describe Roland Barthes, del placer de "esa oscuridad anónima, poblada, numerosa" que nada tiene que ver con la visión de películas en multisalas o en casa ("en la televisión, aunque también se pasan películas, no hay fascinación; la oscuridad está eliminada, rechazando el anonimato; el espacio es familiar, articulado (por muebles y objetos conocidos), domesticado"); del placer de salir de un cine a "la calle iluminada y un tanto vacía" para dirigirse "perezosamente hacia algún café, caminando silenciosamente, un poco entumecido, encogido, friolero, en resumen, somnoliento" con el cuerpo "relajado, suave, apacible: blando como un gato dormido". Es de esto de lo que hablo. De cines y de películas. Cines oscuros, grandes, reconocibles, recordables, que tenían sus caminos y cafés de ida y de vuelta, que se insertaban en la ciudad. Peter Handke escribió un hermoso artículo sobre los "grandiosos regresos al hogar" tras ver una película: "Nada en el mundo me proporcionó regresos al hogar como después del cine, después de Historias de Tokio de Ozu, después de Andrei Rublev de Tarkovski, después de Mouchette de Bresson, después de Nazarín de Buñuel".

La literatura también se desmaterializa a través de los ebooks cuyos lectores, leo con nostalgia, se han cuadruplicado en dos años. Leer en una pantalla es como ver películas en una multisala o en casa. ¿Quién podrá recordar que vio una película en una sala igual a las otras salas de un centro comercial idéntico a otros centros comerciales? ¿Cómo convertir en experiencia personal y recuerdo la lectura sin el olor y el tacto del papel, sin el diseño que da forma a los textos y a la portada, sin el peso del volumen o el amarilleo de las páginas? Novelas sin libros y películas sin cines: fantasmas.

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