desde mi córner

Luis Carlos Peris

Ante una cita muy ilusionante

Llega el mejor Atlético de Madrid de los últimos tiempos, pero la segunda plaza mueve bastantes montañas

GANANDO esta noche, el Betis sólo tendría por delante en la tabla a ese Barcelona que no es de este mundo. Además, la Liga se habría normalizado después de aquella cacicada que de forma unilateral sufrió el Betis mediante el aplazamiento de lo que se dejó para hoy. Los nueve puntos que el equipo de Mel atesora los ha ido consiguiendo a base de zarpazos en los que algunos fueron acompañados de ciertas dosis de fortuna. Pero ya se sabe que eso de la suerte va por sectores y que su veleidad es de tanta magnitud que quien no haya gozado de sus favores alguna que otra vez que dé el paso y tire la primera piedra.

Llega esta noche a Heliópolis un muy buen Atlético de Madrid, quizá el Atleti más compensado, homogéneo y brillante de los últimos tiempos. De la mano de Diego Pablo Simeone camina con autoridad y mucha firmeza, dejando en el recuerdo partidos como el inconmensurable que recitó en Mónaco la última noche de agosto. Y ese Atleti que nos llega hoy es el obstáculo que encuentra el Betis para meterse de rondón en la segunda plaza. ¿Misión imposible? No tiene por qué, pero no puede obviarse que la empresa tiene muchas aristas y que para abatir a los rojiblancos tendrá el Betis que mostrar un nivel parecido al de las primeras partes de Bilbao y del sábado.

Por ejemplo, repetir lo del segundo tiempo con el Espanyol, el partido completo de Valladolid o el de aquella tarde con el Rayo sería hacer opciones al suicidio. Este de hoy es el primer rival que parte de favorito y mucho ha de subir el nivel verdiblanco, tanto en juego como en concentración, para que el bético se acueste esta noche en ese nirvana que supondría la segunda plaza en esta Liga de dos. El Atleti es uno de los cinco equipos que aún continúan imbatidos, pero el Betis sólo tiene un punto menos y nadie duda de que el equipo de Pepe Mel está capacitado de sobras para ganarle a cualquiera. Ya se sabe por tanto, un triunfo es sinónimo de segunda plaza. Casi nada.

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