Las dos orillas

José Joaquín León

La ciudad preolímpica

MADRID ya ha fracasado dos veces en su aspiración de acoger unos Juegos Olímpicos en 2016 y antes en 2012, igual que Sevilla con sus intentos de 2004 y 2008. Con el chovinismo propio del caso, se ha publicado que han estado cerca de conseguirlo. Bueno, más cerca que Sevilla sí, pero cerca del todo no, porque perdieron la final con Río de Janeiro por 66-32, que es un buen palizón se mire por donde se mire. Pero en Madrid siempre mirarán para donde más le convengan, hacen bien, y ya están pensando en el 2020, a ver si por fin…

En Sevilla, tras perder las preliminares con Madrid para 2012, a nadie sensato se le ocurriría desenterrar el hacha olímpica. Todavía hay quien piensa que esto fue una ocurrencia de Alejandro Rojas-Marcos y que al final sólo tenemos un estadio que no sirve para nada. Aunque para algo sí sirve, por ejemplo para los conciertos de Madonna, Bruce Springsteen o el presunto de U2. Pero los sueños preolímpicos sirven para algo más importante, y en Madrid, ya se han dado cuenta: para vivir del cuento.

La diferencia entre ser una ciudad preolímpica de toda la vida o no es evidente. Ustedes fíjense cómo está el Madrid de ahora, preparándose para el día de los Juegos. Ustedes fíjense en esos túneles de la M-30 que es como otra ciudad subterránea, en las líneas de Metro que no paran de ampliar, en la estación de Cercanías en la Puerta del Sol, incluso en la T-4 de Barajas. Por no hablar de los anillos de carreteras de los extrarradios, que son casi como los de Saturno.

Y no será porque no sepan hacer lobby. En eso tenemos al campeón del mundo. Cuando vi a Zapatero haciendo lobby pensé: "Ya está, ganan seguro, porque esto es como el congreso federal cuando se la dio mortal a Pepe Bono". Zapatero no sabrá hacer muchas cosas, es verdad, pero lobby lo hace perfectamente, en esas artimañas es un fenómeno. Pues ni por esas han ganado. Fíjense si será difícil conseguir unos Juegos Olímpicos hoy en día. Pero, mientras, ahí estamos, con Alberto Ruiz-Gallardón dispuesto a ser el alcalde olímpico cuando tenga tataranietos, y así lo mantenemos distraído.

A la misma vez, que diría don Manuel, en la ciudad preolímpica de Sevilla seguimos discutiendo si hacemos antes la línea 3 del Metro, o la 2, aunque gracias a Dios ya tenemos la 1. Seguro que cuando construyan la línea 2 tendrán en Madrid por los menos 20, al paso de mudá que van. Pues para eso sirven unos Juegos Olímpicos de ya te veré, para tener la excusa perfecta y seguir en permanente mejoría. Despotricando contra todas las autonomías, mientras va viento en popa la autonosuya. Aquí decíamos que era un derroche y que Sevilla no estaba preparada. ¿Y ahora cómo está?

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