Por si acaso

pablo / gutiérrez-alviz

El clímax

EL personal maneja con soltura la terminología ecologista y habla con normalidad del agujero de la capa de ozono, del efecto invernadero, del deshielo polar y hasta de de la lluvia ácida, con lo dulce que sería un buen chaparrón en estos días. La queja coloquial por las altas temperaturas veraniegas empieza a arrastrar un nuevo añadido.

-Ojú, ¡qué calor! A que va ser verdad lo del cambio climático ese.

La ciencia requiere una intuición brillante o un golpe de imaginación que, con un posterior trabajo de campo, puede resultar cierta. Los primitivos ecologistas imaginaron el problema del calentamiento global y lo han ido verificando científicamente, con sus causas y efectos. Un sabio dijo que "no se cree en la verdad más que cuando alguien la ha inventado con talento".

El Papa Francisco en su Encíclica Laudatio sii exhorta a todos (Estados y personas, creyentes o no) a la conservación del planeta exigiendo drásticas reducciones en la extracción y uso de combustibles fósiles como primera medida de acción urgente contra el calentamiento global. A finales de este año llegaremos en Paris al clímax ecologista con la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que debe desembocar en un nuevo acuerdo internacional aplicable en todos los países con el objetivo de mantener el aumento de la temperatura por debajo de los dos grados centígrados.

No obstante, la imaginación con el calentamiento hace que algunos climatólogos desvaríen. Uno ha denunciado que tres de sus compañeros han sido asesinados y sugiere como culpable a otro científico ecologista porque el lobby del petróleo no llega a utilizar estos medios tan violentos. Rajenda Pachauri, jefe del grupo del cambio climático de la ONU, ha tenido que dimitir denunciado por acoso sexual, pero él dice que se trata de una confabulación para boicotear la próxima conferencia de París. Al parecer, el hindú se recalentaba mandando correos y mensajes eróticos a su secretaria.

Hay que erradicar los abusos de las multinacionales petroquímicas y controlar el crecimiento alocado de los países emergentes. Y, por supuesto, sin incurrir en el fundamentalismo ecologista. El calentamiento agosteño requiere baños y descanso y, por tanto, me despido hasta la segunda semana de septiembre, con permiso de la autoridad competente y si el tiempo no lo impide.

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