La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Según el color del cristal

Sorprende que Urbanismo y la Comisión de Patrimonio sean unas veces tan flexibles y otras tan estrictos

Es incuestionable que si se acomete una obra hay que seguir los procedimientos establecidos y solicitar a Urbanismo las licencias necesarias. Así debe ser para que la ciudad no sea un caos, proteger el patrimonio y garantizar la seguridad de los ciudadanos. Pero a uno le causa cierta perplejidad que Urbanismo y la sapientísima Comisión de Patrimonio de la Junta sean unas veces tan flexibles, sobre todo si se trata de iniciativas del propio Ayuntamiento, caso de las setas de la Encarnación o del destrozo de la plaza de San Lorenzo, y tan estrictos otras. Recuerden el poema de Campoamor que empieza: "En este mundo traidor…".

Se autorizó en su día que el Laredo, con un valioso diseño integral en decoración, mobiliario y rótulos, situado en un edificio histórico ubicado frente al mismísimo Ayuntamiento, fuera destrozado con las bendiciones de Urbanismo y de la ínclita Comisión. Podríamos sumar los escaparates, vestíbulos o fachadas de Garach, la Auto Ibérica o Pascual Lázaro hasta llenar todas las páginas de este periódico. Pero se es más estricto con la cafetería La Canasta de la Avenida que sustituye a otra sin el menor interés y está situada en un adefesio construido entre 1973 y 1974, cuando se derribaron todas las casas, algunas del XIX, que iban de García de Vinuesa a Federico Sánchez Bedoya para construir los adefesios que, como los pisos yeyés de la esquina de Almirantazgo, el horrendo decorado neosevillano del Patio del Cabildo o el edificio seudo moderno que hoy ocupa Fnac, destrozaron (perdón: modernizaron) la Avenida regionalista y lo que sobrevivió al ensanche del 29.

Resulta que con esta cafetería Urbanismo se ha puesto serio a causa de una reforma menor que no contaba con los permisos necesarios, el cambio del escaparate, la apertura de unos huecos en la puerta de la planta primera y la colocación de revestimientos, rótulos, dos paneles de cerámica en la esquina del edificio y un vinilo en el escaparate.

Sobrada de razón debe estar Urbanismo y aplaudo su celo. Las leyes y normas están para cumplirse. Pero me sorprende que le preocupen tanto unas reformas menores en un local sin interés y le preocupara tan poco el destrozo del Laredo; o unos rótulos y paneles cerámicos mientras el Metrocentro pasa ante él convertido en un multicolor gusanito publicitario y todo el entorno de la Catedral está lleno de locales y rótulos horrendos.

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