la ciudad y los días

Carlos Colón

La condena y el debate

Alas cinco de la tarde de ayer la información sobre el debate de investidura tenía en nuestra edición digital 45 comentarios y 25 votos; y la de la condena de Del Nido, 45 comentarios y 58 votos. La vida se abre camino, decía Richard Attenborough en Parque Jurásico.

Y tenía razón en todos los sentidos. Crecen por igual los jaramagos sobre los tejados de las aulas y de las iglesias, felizmente ignorantes de las complejas lecciones o los misterios sagrados que se desarrollan bajo ellas; inocentemente obstinadas en crecer, pese al celo de los cuidadores por erradicarlas, allí donde encuentran una mijita de tierra en la que agarren sus débiles pero tozudas raíces.

Así son las ilusiones humanas.

La vida se abre camino. Yéndonos a máximos se podría recordar el "escribir un poema después de Auschwitz es una barbaridad" de Adorno, para quien el Holocausto representaba una quiebra irreparable en la historia. Gunter Grass le contestó que esa prohibición le parecía antinatural, "como si alguien, atribuyéndose funciones de Dios Padre, hubiera prohibido a los pájaros cantar". Precisamente por no poder soportar que la vida siguiera como si nada hubiera pasado se suicidaron algunos supervivientes de los campos de exterminio, sin comprender, no ya que se escribieran poemas o que los pájaros cantaran, sino que la vida cotidiana volviera a tejer su malla.

Si esto fue así con la mayor tragedia de la historia, ¿a qué escandalizarse de que ayer se hablara en Sevilla más de la condena de Del Nido que de los discursos del debate de investidura? Es lo natural. La crisis y la política tienen la trágica dimensión y el valor que tienen. Pero a la primera se intenta sobrevivir y la segunda se soporta, mientras que las aficiones, los más próximos intereses y los más íntimos afectos nos ayudan a vivir. Por eso -con crisis y sin crisis- los estadios se llenan, los televisores se encienden, los libros se abren, las músicas suenan, Poveda agota localidades, se venden en dos horas 22.000 entradas para el próximo concierto de Bruce Springsteen y se abarrotan los cines que proyectan El gato con botas o Misión imposible IV.

¿Pan y circo? Tal vez. Pero así son las cosas. Suscitaban ayer el mismo número de comentarios las noticias de lo que nos afecta a todos (el debate) y de lo que interesa a muchos (la condena), mientras que lo segundo duplicaba largamente en votos a lo segundo. No siendo pesimistas podemos interpretarlo como el té de las cinco que los londinenses se tomaban en los refugios durante los bombardeos, como afirmación de los ritos de la vida cotidiana frente a los desastres de la guerra.

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