desde el fénix

José Ramón Del Río

El congreso

AUNQUE el tema de actualidad sigue siendo la reforma laboral que quiere acometer el Gobierno del PP y que, antes de ponerse en practica, incluso antes de que tenga realidad legislativa, ha concitado las criticas de la oposición y de los sindicatos UGT y CCOO y que difunden sus pregoneros mediáticos, como ya escribí de ella la semana pasada creo que no debo repetirme.

Han sido dos los congresos que se acaban de celebrar, con dos semanas de diferencia. En ello han coincidido los dos partidos políticos, que de momento, tienen posibilidad de gobernar y que son el PP y el PSOE. También han coincidido en escoger a Sevilla para el acontecimiento. Pero aquí acaban las coincidencias, ya que uno se ha celebrado bajo el cielo acogedor de las unanimidades, que elevó incluso las temperaturas de este frío invierno y, el otro, menos cálido, con dos candidatos confrontados, y en el que quien quiere volver a ser presidente de la Junta resultó perdedor, sin haberse presentado. Como ya me referí, indirectamente, al congreso del PSOE, en el artículo de hace dos semanas, ahora toca hablar del del PP, que terminó el domingo pasado.

Como ha resultado que "con Rajoy sí se gana", acabándose así con el dicho insistentemente repetido en círculos políticos madrileños (de lo que ya tuve ocasión de escribir), tanto por los partidarios de Esperanza Aguirre como por los fervientes de Aznar, ya que los resultados de las elecciones municipales, autonómicas y generales no tenían parangón en la historia del partido, nada tiene de particular la unanimidad, casi a la búlgara, que se produjo en las votaciones, porque nada une más en la política -y en el fútbol- que el éxito. No todos habrán quedado satisfechos con el puesto que le han asignado, pero los que vemos desde fuera los nombramientos podemos comprender que se potencie la figura de la secretaria general y del candidato a la Presidencia de la Junta y que se prescinda, como portavoz, del anterior, al que a la solemnidad de su tono no le acompañaba la inteligencia de su parlamento.

Creo que lo más importante, con serlo, no fue el discurso del presidente Rajoy, sino la sensación que trasladó de conocer cuáles son los problemas de España, las medidas a adoptar para solucionarlos y su firme determinación de llevar a cabo lo conducente, aunque dé lugar a manifestaciones, algaradas, incluso huelgas generales. En estos días, en los que sindicatos y el PSOE sacan a la gente a la calle, para protestar, tiene un adelanto de lo que le espera. Aunque el capitán pueda equivocarse, los que navegan con él lo que quieren es que conozca la ruta y lleve el timón con mano firme, hasta alcanzar el buen puerto.

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