PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

Los contratos que Alemania ofrece en la Escuela de Ingenieros a los licenciados

EN el negocio de la aeronáutica es más cierto que el que no corre, vuela. Ayer, 50 licenciados en Ingeniería Aeronáutica fueron objeto de una entrevista personalizada de trabajo para aspirar a los contratos que ofrecía el Sistema de Empleo Alemán en 22 empresas germanas. Eso no ocurrió en Hamburgo, sino en la isla de la Cartuja, en la Escuela de Ingenieros donde han echado los dientes como estudiantes de grado superior. Hoy, muchos de esos jóvenes sevillanos perfilan qué se van a llevar en la maleta. Esto no es el Vente a Alemania, Pepe del franquismo y el éxodo forzoso. No son inmigrantes sin papeles. Son profesionales de una Europa sin fronteras, con dominio obligado de alemán o de inglés, lenguas que dominan desde su etapa de erasmus.

Van a trabajar en compañías que participan en la construcción de aviones como el Airbus. Van a ganar sueldos mucho mejores a los que pueden aspirar en su tierra, donde ni el Inem ni el SAE pueden compararse con la eficacia germana. Quienes critican que la Universidad se mercantilice, difícilmente hubieran conseguido adeptos ayer en la Escuela de Ingenieros, donde 50 empresas y entidades ofrecían futuro laboral en sus expositores del Esiem'08, el Encuentro sobre Ingeniería y Empleo. Desde Abengoa a Accenture, desde MP a Holcim, buscaban jóvenes talentos para embarcarlos en sus proyectos dentro y fuera de España.

La otra cara de este panorama es el espectacular desembarco en Sevilla de empresas, ingenieros y técnicos españoles o de otros países para trabajar en el avión militar de transporte europeo, y en otras cargas de trabajo ligadas a Aerópolis. En la cadena de montaje del A400M hay ya en Sevilla unas 1.500 personas, de las que la mitad son extranjeros, sobre todo franceses, ingleses y alemanes. En la factoría de EADS-CASA en San Pablo trabajan 15 polacos (montadores o del taller eléctrico). Los de origen más lejano son 2 australianos. Unos van y muchos vienen.

En Sevilla se ha llegado muy tarde a la competencia para asumir la mayor parte posible de los contratos y subcontratas en el desafío europeo de la aviación civil y militar. Todavía colea la demora en la ampliación de capital de Sacesa. Hubiéramos necesitado la especialidad universitaria de Ingeniería Aeronáutica hace 15 años. Y más aún una Formación Profesional de verdad para dotar de tecnificación a la suma de oficios ligados a la industria de altos vuelos. Un escalón con carencias muy grandes.

¡Cuántos jóvenes licenciados sevillanos están en paro tras cursar estudios que no tienen salida laboral, y cuántos empleos son cubiertos por personas foráneas por falta de mano de obra autóctona! Por eso el maná aeronáutico se va a notar a veces más por efectos colaterales. Sin ir más lejos, en Carmona, donde se está moviendo mucho dinero por la gran cantidad de casas que están alquilando directivos y técnicos de alto nivel del sector aeronáutico que han llegado por y para Aerópolis, y tienen en la localidad carmonense un enclave cercano, cómodo y con encanto.

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