Paisaje urbano

Eduardo / osborne

La corbata

NO sé a ustedes, pero a mí me impactó cuando tomando café por la mañana en el bar de siempre vi en la tele (los informativos matutinos parecen hechos para ser vistos en las alturas de los televisores de los bares) a Pablo Iglesias sentado junto a su nuevo socio Alberto Garzón, adornando su camisa de rayitas que bien pudiera llevarla un capillita cualquiera en misa de ocho con una corbata negra. Si tanto reniega de la corbata, convertida por estos apóstoles de la igualdad en un símbolo de la opulencia y el poder, me preguntaba, ¿a cuento de qué ponérsela ahora, precisamente en el influyente Fórum Europa? Le pones encima una chaqueta… y te sale un presidente del gobierno.

Casi al mismo tiempo, a este sur del sur, Pedro Sánchez, de blanco playero y sonriente, por supuesto sin corbata, abrazaba a nuestra Susana y hablaba a los que todavía le escuchan y aplauden sus cansinas peroratas en círculo de la necesidad de desalojar al PP y a Mariano Rajoy del poder como paso necesario para el ansiado cambio. Si eso es así, se preguntan algunos, no se entiende su idilio efímero con Albert Rivera y sus Ciudadanos, que pegan con Podemos lo que el agua al aceite. Más le hubiera valido ir de verdad a un pacto de izquierdas desde el principio o, como algunos hubiésemos preferido, dejar gobernar a la lista más votada y esperar en la oposición una nueva oportunidad. Este querer sin poder, este discurso sin hilo, tiene a todos desconcertados y amenaza con dejar a la socialdemocracia, si no lo está ya, arrumbada en el baúl de los recuerdos.

Las últimas encuestas publicadas, aún con las cautelas propias en este tipo de situaciones preelectorales, van en esa línea, y coinciden en avanzar un cambio en el liderazgo de la izquierda, que pasaría a ser ocupado por estos políticos de la nueva ola con el apoyo de los comunistas, como intuyo ya preveían sus politólogos de guardia desde que se cerraron las urnas el 20-D, dejando quemarse a Sánchez y compañía a fuego lento en su propias contradicciones. Y manifiestan otra cosa de la que no se habla tanto, la preferencia mayoritaria de los votantes socialistas a una alianza con Podemos antes que con el PP, lo que supondría un verdadero giro a la izquierda en mensajes y políticas, ahondando en una polarización de la sociedad española que produce cuanto menos vértigo. Y más viendo a Pablo Iglesias tan contento con su corbata de Hugo Boss…

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