la tribuna

Jaime Martínez Montero

¡Qué cosas tiene el ministro!

QUÉ cosas tiene el ministro de Educación! ¿De dónde las sacará? ¿Son ocurrencias suyas, las consulta previamente o bien expresa la opinión de su equipo? Se conteste como se conteste a esta pregunta no sé qué alternativa es peor. Verán por qué.

Dice que hay que cambiar la Selectividad porque… aprueban muchos alumnos. En Educación uno casi no se asombra por nada, pero el aserto sobre la Selectividad del señor Wert me ha dejado sorprendido. Que algo se cambie porque los alumnos no alcancen un mínimo rendimiento, medido con las calificaciones de los exámenes oficiales, es algo que parece lógico. Pero que el ministro de Educación diga que si se aprueba mucho es señal de que el sistema no funciona bien, pues da que pensar. Supongamos que, por las medidas que se tomen o por otras bien halladas razones todos los niños de Primaria superaran sus diferentes ciclos. ¿Habría que cambiarla por ello? Ahora sé por qué no van a reformar a fondo la ESO, pese a lo que afirmó Rajoy en el discurso de investidura (perdería un curso, que se agregaría al Bachillerato y a la FP): se suspende muchísimo y se hace repetir curso con longanimidad. Así no hay problema. Funciona estupendamente y mientras mantenga el nivel de cates no hay de qué preocuparse.

Es difícil dejar a un lado la sorna. En la película Amadeus, de Milos Forman, Salieri le dice a Mozart que a una de sus composiciones le sobran notas. Mozart, algo amoscado, contesta que cuántas. ¿Cuántos de los que aprueban la Selectividad sobran, si no es mucho preguntar? Lo digo porque así se sabrá hasta dónde se tiene que elevar el nivel de dificultad en la reválida o como se vaya a llamar lo que pongan. Y lo que es más importante: sobran ¿respecto a qué? Tomar como referente el número de presentados a la prueba no es muy fino. ¿Sabe con exactitud el porcentaje de alumnos que superan la Selectividad respecto a los alumnos que en el curso anterior al que se celebra la prueba se matricularon en 1º de Bachillerato? ¿O respecto a los matriculados en 2º? ¿Qué porcentaje de alumnos superan la Selectividad con la edad correspondiente, sin haber perdido ningún curso? Si se conocieran estos extremos a lo mejor no se sería tan rotundo en las cosas que se dicen. A veces, en un curso, aprueban todos o casi todos los alumnos, pero es porque en el curso anterior se hizo una escabechina terrible.

Las preguntas anteriores hacen referencia al pasado. Pero vayamos al presente. ¿Aprueban muchos respecto a la capacidad real de nuestras universidades? A ver si por poner el listón más alto se van a quedar medio vacías algunas Facultades. ¿O es esto lo que se busca? ¿Se trata de introducir la nueva prueba como la primera herramienta de la reconversión universitaria? Es verdad que se dice que hay muchas universidades y muchos universitarios. Que no está bien que cada provincia o cada población grande tenga su universidad o, en su defecto, algunas sucursales de las más cercanas. Pero si lo que sobran son universidades, ¿cómo lo van a hacer? Un ejemplo. La de Cádiz cuenta con cuatro campus, nada menos. ¿Eliminamos tres? ¿Y cómo? ¿Suspendemos a todos los del Campo de Gibraltar y a los de Jerez como primer paso?

Y ahora preguntemos por el futuro. Aprueban muchos aspirantes a universitarios, de acuerdo, pero ¿para todas las carreras? ¿Sobran los que quieren hacer carreras técnicas? ¿Sobran los futuros estudiantes de Matemáticas o de Químicas? Porque los datos nos dicen que hay unas facultades, algunas de ellas importantísimas para el futuro, que tienen pocos alumnos, y otras que están sobresaturadas. Medicina, por ejemplo, drena la mayor parte de los talentos que antes alimentaban las ingenierías, arquitecturas o las diferentes carreras de ciencias. ¿Tiene datos el ministro de cuántas personas con elevada capacitación va a necesitar la sociedad española para mantener un elevado nivel de autonomía y no tener que depender desde el punto de vista científico y tecnológico de otros países? Porque ésa debería ser la referencia, y no el número de presentados.

O a lo peor lo que se ha querido decir no es que sobren, sino que no alcanzan el nivel necesario para cursar los estudios superiores. Si fuera así habría un serio problema: la calidad de la enseñanza impartida en el Bachillerato es mala, y los alumnos que superan este nivel en realidad no han alcanzado las competencias y capacidades que su título les refrenda. En este caso, su tarea es conseguir mejorar el sistema, introducir los cambios necesarios para que la formación de los jóvenes alcance los estándares marcados, articular las medidas que garanticen que los que puedan acceder a la universidad lo hagan con la preparación necesaria. En última instancia, usted no es el guardián de la puerta de acceso a los estudios superiores, sino el responsable de que los alumnos que acaben el Bachillerato tengan el bagaje necesario para poder franquearla sin problemas.

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