Hoja de ruta

Ignacio Martínez

Es una crisis, estúpido

TONTAMENTE, Zapatero ha encontrado su particular guerra de Iraq, aquella por la que se le acusa de engaños y disimulos. Es la crisis, palabra maldita en el vocabulario del presidente, como si de un conjuro se tratase. Crisis dice la Real Academia que es una mutación importante en el desarrollo de un proceso, ya sea de orden físico, histórico o espiritual. Podríamos añadir o económico, y tendríamos encima una crisis con todos sus avíos. Con un agravante: no sólo está en crisis la economía española, sino que también el modelo de crecimiento, basado en la especulación inmobiliaria y en un consumo interno desbocado. Un empresario amigo me dice que estamos ante la peor crisis económica desde el crack de 1929.

Tras hacer un esfuerzo, el presidente es capaz de reconocer que hay una coyuntura internacional difícil y complicada, que se une a un ajuste en la construcción típicamente español. Pero evita la palabra tabú como a una vara verde. Si tuviera de asesor a James Carville, el estratega de la campaña de Bill Clinton en 1992 que inventó el eslogan que derrotó a George Bush padre, es la economía, estúpido, fabricaría un cartelito para su despacho de Moncloa con algún antídoto.

Zapatero está dividido ante la crisis. Su parte buenista nos dice que hará recuperar la economía. Pero su parte sensata reconoce que este deseo no está en sus manos, porque hay factores que no están bajo su control. Y tanto. Ni los gobiernos son muy responsables de las crisis, ni tienen demasiado mérito cuando llega una expansión. Se queja el lado ingenuo del presidente de lo mucho que ha subido el petróleo, pero sigue empeñado en que de nucleares, ni hablar.

Y en la subida del petróleo hay mucho cuento. Un amable lector me envía un cuadro que compara el año 2000 con el 2008. Se ha pasado del dólar a 1,2 euros, a un dólar que vale 0,64 euros. Lo que significa que la mayor parte de la subida del petróleo la ha amortizado el descenso de la divisa americana. El barril de petróleo se ha puesto a más del doble en dólares, de 60 a 125,7. Pero en euros no ha subido más que el 11%: de 72 a 80,7. Y, sin embargo, el precio del gasóleo ha subido en euros un 100%: de 0,65 el litro a 1,3. Alguien nos debe una explicación.

Mientras el presidente no sale de su sorpresa porque hemos pasado en un semestre de crecer más del cuatro por ciento a menos del dos, su oponente Rajoy ha cogido carrerilla. El miércoles le dijo que había ido al Congreso a rastras y le acusó de mentiroso. Esta es una espina clavada en el corazón popular desde la guerra de Bush/Aznar. Otra espina popular es que perdieron unas elecciones porque no convencieron a los españoles de que venía una crisis de no te menees. Los votantes creyeron más Zapatero que llamó antipatriota al PP. Necesitaban a un Carville inventado el eslogan "es una crisis, estúpido".

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