José Manuel Menudo / Profesor De La Universidad Pablo De Olavide

Las cuentas públicas se resienten

VIENE siendo habitual que días antes de la publicación de una estadística macroeconómica, algún miembro del Gobierno avance el titular. En el caso de las cuentas del Estado, fue el ministro Pedro Solbes quien adelantó que en la caja ya no hay dinero para nuevas medidas económicas. Y así se vio, al conocerse los indicadores de la actividad económica y financiera del Estado correspondientes a abril.

De acuerdo con esos datos, los ingresos caen a tal velocidad que a finales de año desaparecerá el superávit público. En concreto, los ingresos no financieros recaudados en el primer cuatrimestre de 2008 se elevaron a 56.246 millones de euros, un 9,4% menos que en el mismo periodo del año anterior. Sólo en el mes de abril, el retroceso interanual fue del 25,7%.

La recaudación por IRPF creció un 9,2%, impulsada por el aumento de las retenciones del trabajo en un 9,8% y del capital, en un 27,3%. Por otra parte, el empleo continúa siendo alto, capaz incluso de soportar la nueva deducción anticipada por nacimiento (345 millones de euros en su conjunto). Sin embargo, a partir de aquí todo son malas noticias.

En primer lugar, la evolución del IRPF es insuficiente para compensar el retroceso de los demás impuestos directos -los ingresos del Impuesto sobre Sociedades descienden un 59,5%-. Y es que la recaudación del Estado por impuestos directos ascendió hasta abril a 26.765 millones, un 11,1% menos que 12 meses antes.

La imposición indirecta también baja (un 12,7%), lastrada, fundamentalmente, por el comportamiento del IVA, cuya recaudación neta retrocede un 10,2%. Los Impuestos Especiales, por el contrario, repuntan un 1,6%, al igual que el capítulo de tasas y precios públicos, que alcanza los 1.669 millones de euros, un 36,3% más.

Como resultado de todo lo anterior, al acabar el primer cuatrimestre de 2008 el Estado registró un superávit en su contabilidad nacional de 8.907 millones, una cifra un 55,9% inferior a la de finales del mismo periodo de 2007. En términos de PIB, el superávit de las cuentas públicas a cierre de abril equivalía a un 0,79%, con un descenso de 1,1 puntos respecto al nivel que se alcanzó un año antes.

La desaceleración económica o el efecto precio de la gasolina sobre la recaudación (cuanto más cara, menos consumimos y menor será la recaudación) ha causado este ajuste tan duro en las cuentas públicas. Si esto ocurre creciendo al 2,7%, qué pasará cuando la desaceleración nos lleve a tasas de avance aún menores.

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