Visto y oído

Francisco / Andrés / Gallardo

Más cuernos

BERLANGA puso en el ruedo de carretas a La vaquilla que se disputaban los bandos de la guerra civil, aquella monumental y sangrienta charlotada. Los toros negros siguen siendo un blanco perfecto. La coartada proteccionista fue la excusa para el duelo a garrotazos políticos en Cataluña hace unos meses y el debate sobre la tauromaquia se envenena más allá del amor por los animales y promete más debates, encono y desprecios a una tradición. Las corridas que ha retransmitido Canal Sur durante todos estos años nunca habían despertado tantas quejas entre la concurrencia como los campestres revolcones de Hace falta valor, un Grand Prix-Gente con caspa, con chispa, vestido como un reportaje Samanta Villar donde la didáctica es lo de menos. El Defensor del Espectador de la RTVA ya ha recibido hasta el momento 159 quejas por estas capeas con famosotes y aunque el número se les antoje corto les aseguro que es una cifra apreciable: la gente no se queja de lo que ve en la tele, de hecho los defensores suelen estar tranquilitos, y este noble y familiar Hace falta valor parece que enerva mucho a los antitaurinos andaluces y a otros que, simplemente, no le encontrarán la gracia a los capotazos.

Enrique Romero, con Toros para todos, lleva varias temporadas conduciendo a manotazos su entretenido magacín taurino (podrán gustar los toros o no, pero siempre ha sido un espacio nutrido y diferente), y nunca se ha encontrado tan de frente la animadversión a los cuernos. Y eso que al Mani este miércoles le ponían sólo unos peluches que se encargaban de arrojarlo al suelo.

Hace falta valor es simpático, pasado de rústico. Trata más de una convivencia en el campo que de una defensa de la fiesta y en verdad le sobra el suplemento con las mejores jugadas. Pero con lo que hay por ahí, este empeño de Enrique Romero no se merece tantas puyas.

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