tribuna

Isabel / Echevarría / Directora De Relaciones Institucionales De La Fundación Entrecanales

¿Cuánto cuesta crear una empresa en España?

HACE unos días, amanecíamos con un, cuanto menos, llamativo titular: "Crear una empresa en España es más difícil que en Zambia". Según el informe Doing Business 2013, publicado por el Banco Mundial, España ocupa el puesto 136 de los 185 países examinados para realizar este cometido. Según el mismo documento, para crear una empresa en nuestro país hacen falta 10 trámites y 28 días, un coste equivalente al 4,7% de la renta por habitante y un capital mínimo que representa un 13,2% de esa renta por habitante. Por si fuera poco, además, existe una aversión al riesgo generalizada a la hora de poner en marcha una empresa, debido a una legislación concursal muy rígida, que debería flexibilizarse. Y por último, en nuestro país, existe un miedo estigmatizado al fracaso empresarial, algo que debería cambiar y verse como una oportunidad para volver a intentarlo.

Por tanto, a pesar de las reiteradas promesas de sucesivos gobiernos sobre el apoyo al emprendedor, crear una empresa propia sigue siendo, para cualquier ciudadano español, bastante difícil. Además, el sector privado está encontrando muchas limitaciones de acceso al capital. Según Ascri (Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo) la captación de nuevos fondos de Venture capital cayó un 45% de 2010 a 2011, y se espera otra caída importante este año. Dicho empeoramiento puede agudizarse dada la escasez de fondos públicos, y la ausencia de cajas de ahorro y de financiación bancaria, lo que permite vaticinar que la creación de nuevas empresas pasará por un periodo de enormes dificultades.

Sin duda, inversores extranjeros aprovecharan esta circunstancia como una oportunidad al considerar que el talento de nuestro país les puede salir barato. En este sentido Enisa acaba de lanzar una iniciativa junto al IE, el Spain Startup Co-Investment Fund, que sin duda ayudará a captar fondos foráneos.

Lo curioso es que el lanzamiento de nuevas empresas basadas en proyectos innovadores, juega un papel fundamental en el desarrollo. De hecho, en época de crisis, el fomento de la aparición de startups es clave para la creación de puestos de trabajo y riqueza. Muchas estadísticas demuestran que, por ejemplo en EEUU, toda la creación neta de empleo procede de empresas en sus 5 primeros años de existencia. El fomento de la creación de empresas es un complemento imprescindible al necesario recorte de dinero público. Para ello, necesitamos urgentemente financiación privada, y la función del sector público debería ser la atracción e incentivación

Por otro lado, de poco sirve implementar programas educativos y planes para acordar con las universidades españolas la instrucción de formación emprendedora obligatoria y adaptada a las necesidades de cada una de las ramas formativas ofrecidas, si luego sus alumnos se van a encontrar con un sin fin de dificultades a la hora de crear una empresa. España debería impulsar un programa de startups que busque reformar la ley de quiebras para los emprendedores nacionales, facilitar visados de entrada para emprendedores extranjeros, reducir trabas burocráticas y ofrecer una fiscalidad más atractiva. Todo enfocado a que nuevos empresarios puedan beneficiarse de una legislación más sencilla.

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