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Juan Ruesga / Navarro

¿Son cultura los toros?

Ala sencilla pregunta ¿considera usted que los toros son cultura? Más del 40% de los andaluces contestan no. Así figura en el último Barómetro Andaluz de Cultura (2010), publicado por el Instituto de Estudios Sociológicos Avanzados del CSIC, con sede en Córdoba. Creo que tal respuesta merece una reflexión, ahora que acaba de arrancar la temporada taurina en Sevilla. Porque saber que poco más de la mitad de los andaluces consideramos los toros como cultura, tiene mucha importancia en el debate abierto por los principales toreros, que han solicitado al Ministerio de Cultura que los festejos taurinos se regulen desde dicho ministerio y no desde el Ministerio del Interior.

¿Qué consideran entonces los andaluces como cultura? En primer lugar la literatura, las bellas artes, el teatro, la danza, la música y el cine con un apoyo de más del 90%. La arquitectura y la ciencia, con más de un 80%. A continuación el flamenco, que alcanza un apoyo de más del 75%, seguido casi de inmediato por los viajes y los deportes. Las procesiones, romerías y otras fiestas tradicionales consiguen superar el 65%. Y sólo entonces aparecen los toros, aun por detrás de internet. Un poco más que los videojuegos y televisión y la publicidad. No estamos reseñando los hábitos de consumo cultural, que seguramente darán otras clasificaciones, sino el cómputo de respuestas a la pregunta enunciada al principio de este escrito. Por mucho que nos sorprenda, que a mí me ha sorprendido, los toros están por detrás de internet y un poco antes que los videojuegos en apoyos de los andaluces.

Eso, por no hablar de sexos, porque el apoyo de las mujeres a los toros como manifestación cultural baja además considerablemente del porcentaje medio reseñado. Y si este apoyo es el que recibe entre los andaluces, ¿cuál será el apoyo medio de los españoles? Seguramente menor que en Andalucía.

Hoy por hoy, y al margen de opiniones, el Diccionario de Lengua Española de la Real Academia, define el toreo como el arte de torear. Por tanto, podemos considerar que aquellos que ejercen el arte de torear son artistas. Como arte, forma parte de nuestra cultura y, en mi opinión, también de la cultura con mayúsculas. Hablando de referentes culturales, no podemos olvidar al toro bravo, nuestro animal totémico ancestral, y que encuentra su territorio de mayor arraigo en Navarra, Euskadi, toda la raya del Ebro, los campos de Salamanca y gran parte de Andalucía. Pero posiblemente, la cuestión no es si es los toros son cultura con mayúsculas. Sino, si al conocer estas encuestas, los responsables políticos del Ministerio de Cultura y de las autonomías, en concreto de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, darán los pasos necesarios para la incorporación de los toros a sus respectivas competencias. Difícil cuestión, incorporar más responsabilidades a Cultura, y dedicar parte de los esfuerzos humanos y económicos a una actividad que tiene tan discreto apoyo entre los andaluces.

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