Plaza nueva

Luis Carlos Peris

A debate una ampliación

DEBATE reabierto, que lo ha dicho el alcalde y cartuchos al cañón. Días después de que él descartase la posibilidad de trasladar la Feria, de nuevo el Charco de la Pava se muestra como destino de la gran fiesta de Sevilla. Aunque nada se eleva a definitivo -en realidad, pocas cuestiones pueden elevarse a definitivas en esta ciudad-, aunque faltan algunos años para confirmar la cosa, creo que la Feria recién concluida ha demostrado de forma palmaria que no es aconsejable un aumento en el tallaje. Pero es que, además, las grandes lluvias han dejado bien a las claras que situarla junto al río, precisamente donde el río es un río vivo, es no sólo incómodo sino peligroso. El miércoles de esta Feria, en pleno corazón de esa especie de tsunami de andar por casa que sufrimos, en el lugar que se presume como futuro Real se quedaron anegados unas decenas de coches con agua hasta las ventanillas.

Es el Charco de la Pava terreno inundable y, por ende, poco adecuado para la diversión y la cosa. Ya, ya sé que se crearían las debidas infraestructuras para que el río no hiciese de las suyas, pero así como la cabra tira siempre, o casi siempre, al monte, el río busca sus cauces naturales para desbordarse en caso de un exceso de caudal. Y dicha zona, no se olvide, se encuentra justamente situada entre el peligro del río vivo y el burladero del muro de defensa. Sola la Feria con el torito en la plaza de un desbordamiento más que posible, la gente podría quedarse atrapada como se quedaron atrapados esos coches en los comienzos de la reciente edición. Pero es que no únicamente es un problema de ubicación inadecuada, no sólo lo inhóspito de la zona ni su posible peligrosidad es lo que desaconsejan el traslado ferial, sino la incógnita de si es necesaria una ampliación.

Haciendo abstracción de los compromisos contraídos por el mandarinato vigente con los amigos que quieren caseta y están en lista de espera, prescindiendo de favorecer a una minoría, habría que entrar a debatir si la Feria de Sevilla necesita aumentar de tamaño. Convendría un gran debate ciudadano para dilucidar una cuestión que alcanza de lleno la línea de flotación del prestigio de la ciudad. Convendría, sin crispaciones ni demagogia más o menos barata, analizar si precisa la Feria agrandar sus medidas y eso no está tan claro. En la muy lluviosa y reciente edición, el forzoso absentismo de martes, miércoles y casi jueves sólo se vio compensado con una gran afluencia viernes y sábado para que el domingo estuviese la cosa de regular para abajo en cuanto a clientela. Todo esto cuestiona si procede ampliarla y lo peor de todo es que la Feria a proyectar se parecería a la que prestigió a Sevilla en el mundo todavía menos de lo que se parece la actual.

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