la ciudad y los días

Carlos Colón

Nada les debemos

MAL empezamos, escribía aquí ayer con relación a la réplica equivocada en el fondo y la forma que dio Rajoy a Rosa Díez. Bien empezamos, escribo hoy, para referirme a la réplica acertadísima en el fondo y en la forma que dio Rajoy al portavoz de Amaiur, la voz de la izquierda abertzale, batasunera y filoetarra que, gracias a la era Zapatero y a los votos de los vascos radicales, vuelve a tener voz tras quince años de alejamiento de la sede parlamentaria que desprecian y ofenden.

Un aparte a propósito de esto: Rajoy fue excesivamente educado (que también la educación tiene sus límites) incurriendo en contradicción con las graves y acertadas acusaciones que durante dos mandatos ha hecho a Zapatero al despedirlo en plan Nino Bravo con un beso y una flor. La corrección es la corrección. No ensañarse con los vencidos demuestra magnanimidad. Pero el orgullo que Zapatero pueda sentir, según le dijo Rajoy, por haber sido presidente del Gobierno de España lo ha logrado a costa de agravar la crisis negándola primero y después reaccionando tarde, bajo presión y mal; o de volver a dar presencia municipal y voz parlamentaria a los batasuneros o abertzales a través de los votos afines al PSOE del Tribunal Constitucional que les permitió presentarse bajo las siglas de Bildu o de Amaiur. Lo dicho: una cosa es la elegancia parlamentaria y otra el "que de lo dicho no hay ná" de la copla.

Pero volvamos a lo positivo: ante la desvergüenza del representante de Amaiur al pedir "reconocimiento, reparación y respeto" a todas las víctimas y "cien por cien de memoria para el cien por cien de las víctimas", igualando a los asesinados con sus asesinos; y al afirmar que "Euskal Herria vive un conflicto político cuya solución pasa por la autodeterminación" y que para salir de él "algunos" están dando "pasos insuficientes hacia la suficiencia cuando otros no dan ningún paso sino que obstruyen", sólo cabía la respuesta que dio Rajoy. Otra cosa hubiera sido descrédito de la institución parlamentaria, desprecio a las víctimas y confusión de sus verdugos con ellas; lo que desde hace años pretende el discurso nacionalista radical.

Lo único digno que ante el indigno discurso del portavoz de Amaiur podía replicarse es lo que dijo Rajoy: "Yo a usted no le debo absolutamente nada. Ni yo, ni España. El único paso que tiene que dar el Gobierno es cumplir la ley". No vi la retransmisión del debate.

Según El País las palabras de Rajoy levantaron "uno de los mayores aplausos en la bancada popular". ¿Únicamente los populares aplaudieron estas palabras? Si es así nos gobiernan quienes merecen hacerlo.

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