Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Todos debieran echarla al suelo

Entre los errores de Blatter hablando de injerencias y el empecinamiento del CSD, la víctima es la selección

EQUIVOCA los términos Joseph Blatter cuando dice que no admitirá injerencias políticas. Hasta el día de hoy no se consideró injerencia política que un Gobierno gobierne. Y entre las muchas facetas que encierra gobernar está la de legislar y si hay una ley que dice Tal hay que cumplir Tal y no se hable más, quien manda manda y cartuchos al cañón. Blatter puede no admitir a España como invitada a las competiciones que la FIFA organiza, claro que sí, pero no tiene autoridad ni capacidad jurídica para acusar desde fuera lo que un Gobierno hace dentro de su campo de juego, el que delimitan las rayas de sus fronteras.

Dice Joseph Blatter, el gran mandarín del fútbol mundial, que lo ideal sería que se retirase la Orden Ministerial que regula la norma electoral en las federaciones deportivas españolas. Bueno, pues eso sí que es injerencia con tós sus avíos, eso sí que es meterse en corral ajeno. Otra cosa es la insistencia del Gobierno en que Villar pase por las urnas, que tampoco debiera haber tanta prisa cuando el arma que más luce en el escaparate de la Federación Española es la selección absoluta. Ni la olímpica, ni las inferiores, ni siquiera la muy laureada del fútbol sala o la femenina tienen el brillo de la absoluta y ésta tiene una cita inmediata ante la que no proceden distracciones.

Haciendo abstracción de la persecución que sufre Villar desde una de las trincheras mediáticas, bien vendría un tiempo de diálogo y que las elecciones sean después de la Eurocopa. Es un compromiso tan importante éste que para qué meterse antes en un proceso electoral que podría redundar en perjuicio de la selección. A sabiendas de que Villar no se niega a convocar elecciones en este año, ¿para qué darnos con el martillo en los nudillos? Un proceso electoral previo a la gran competición continental no beneficiaría, precisamente, al buen orden de los preparativos encaminados a que la selección acuda como es debido. Ni injerencias ni leches, diálogo y fútbol.

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