Desde mi córner

Luis Carlos Peris / Lcperis@grupojoly.com

Un derbi por Antonio Puerta

Lo ideal es que gane quien lo merezca más y que prevalezca el espíritu que nació una noche del último agosto

ESTÉN como estén, en horas altas o bajas, el partido de hoy es el partido de los partidos y por tanto nada puede oscurecerlo. En lo único que se ha diferenciado este derbi de los demás es que llega ayuno de vísperas tras la forma en que la Copa se le cruzó. Pero ya amanece el día de autos y tanto el sevillista como el bético, estén como estén los equipos, se despiertan con el pellizco en la barriga. Laureado el Sevilla y contrito el Betis, las diferencias desaparecen no más llega el Día D en el calendario de la Liga. Ni los tres títulos de una tacada que el Sevilla logró en el año del centenario bético ni la depresión del rival cuentan para lo de hoy.

Sí hay que convenir que es el Sevilla quien parte de favorito por razones obvias, pero no tiene por qué ser determinante para lo que vaya a ocurrir en la pradera de Dato así que Undiano toque a zafarrancho de combate. ¿Será el Sevilla de la Liga o el de Champions? ¿Aflorará el Betis serio y competitivo de Chaparro o volverá a su pacatería anterior? Son cuestiones que influyen sobremanera para que ese pellizco que durará todo el día en las entrañas de ambas aficiones sea insoportable. Jesús Navas, Kanoute, Alves, individualidades de mucho peso específico, por supuesto que sí, pero eso no significa que el rival vaya a ir con las manos juntas a la gran cita.

Todos los iniciados saben que las diferencias que puedan existir individual y colectivamente se acortan al rebufo del derbi. Los nervios suelen tener un papel preponderante en este partido, que gane el que más se lo merezca y que prevalezca ese Espíritu de Puerta que nació cierta noche de domingo de agosto cuando el Betis hizo un alto en el camino cuando volvía de iniciar su Liga en Huelva. Aquella idea, felicísima, de ir al encuentro de los hermanos de la otra orilla futbolera obró lo que nadie creía posible, que ambos rivales llorasen por lo mismo. Hoy se ven las caras de forma muy distinta, en el campo de juego y con un derbi en el aire que será mejor si ese espíritu prevalece.

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