Desde mi córner

Luis Carlos Peris / Lcperis@grupojoly.com

El derbi, retrato psicológico

La noche de Reyes en Nervión se vio de forma clara cómo están diseñados Sevilla y Betis en la actualidad

ESTO no se para y mañana vuelven a escena los dos encartados. Ni los sevillistas pueden celebrar todo el tiempo que quisieran la fiesta del derbi ni el Betis puede permitirse el lujo de lamerse unas heridas que fueron dolorosas como pocas se recuerdan. Así como la Copa dejó sin vísperas al derbi, la resaca se queda en muy poco por culpa de lo mismo, por esa Copa que nos trae al Barça y al Valencia a estas ciudad con una sesión doble que pocas localidades podrían asumir. No obstante, el derbi es el derbi y hay que analizar con la perspectiva de las horas transcurridas lo que en él ocurrió, lo que pasó en Nervión la noche de Reyes Magos, que no fue poco.

En primer lugar habría que dejar bien claro que el partido fue como un retrato fidedigno de cómo son Sevilla y Betis en estos momentos. Definió con nitidez qué modelo de gestión es el que lleva cada uno de ellos, como uno ha ido mejorando día a día y el otro considera vitales las bajas de Ilic y de Fernando Vega, cómo en una acera se ha gestionado pensando en lo mejor para la institución y en la otra se ha ido parcheando desde el desconocimiento más supino. Y todo esto, pensando que hace dos años el que traía un título era el que antier noche se movía por la pradera de Dato como un saco de recibir golpes, con la mirada perdida y la luz de la reserva encendida.

Alfa y omega según el fútbol de una ciudad que en la noche de Reyes se rompía de dolor en su mitad y que estallaba de gozo en la otra. Como fue siempre, claro que sí, por supuesto que como fue siempre, pero es que lo del domingo no se quedó en esas dos caras de una misma ciudad, sino que fue la explosión, un toque de rebato como no se recordaba desde aquel 4-0 del domingo de preferia del 80 en el Villamarín. Entonces no hubo gol con la mano alguno, pero qué más da, con la mano o con el pie, el Sevilla está hoy en otra galaxia muy distinta a la que acoge al Betis. El primero está dirigido y el Betis se desangra sin saberse cuándo se le pondrá fin a la sangría.

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