Un cajista en la euroliga

Javier Gancedo

El derecho a soñar, 11 años después

CORRÍA el año 1999 y el entonces Caja San Fernando había completado una Copa de ensueño. El equipo, entonces dirigido por Javier Imbroda, ganó in extremis al anfitrión, Pamesa Valencia, en cuartos de final y tumbó al todopoderoso Barcelona en semifinales, en uno de los mejores partidos de la historia del club. Llegó a la final contra el Tau Cerámica y todo iba bajo control... hasta que se lesionó Andre Turner. Su suplente, Salva Díez, era baja tras romperse ante el Barça y nos quedamos sin más opciones en el base que el joven Antonio Díaz y el escolta Anderson Schutte. En el colmo de la mala suerte, el Caja no supo reaccionar y un mate estratosférico de Elmer Bennett por encima de Mike Smith cambió el momento de la final. Ahí se acabó el sueño.

Ni antes ni después el ahora Cajasol ha tenido una opción tan real de ganar un título que bien podría haber cambiado la historia del club. Sin embargo, esta temporada hay razones para el optimismo. El equipo pasa por ser unos de los mejores conjuntos defensivos de Europa, sabe a lo que juega, se divierte en la cancha y es consciente de que puede ganar en cualquier sitio, sin importar el rival.

La llegada de Earl Calloway y Tariq Kirksay, unida a la mejoría de jugadores como Ty Ellis -gran, gran capitán-, Dusko Savanovic -increíble su temporada-, Andrés Miso y Juanjo Triguero, han hecho de este Cajasol un conjunto molesto. Sin embargo, si estamos aquí es por el gran trabajo de Joan Plaza y su equipo de entrenadores y asistentes. Han conseguido lo que muchos dudaban: que llegue el día en el que el Caja vuelva a ser respetado como un equipo peligroso para cualquier rival.

El oponente inicial no puede ser más difícil y parece que el Caja puede pasar por Bilbao de puntillas, pero es ahí donde las grandes sorpresas de esta maravillosa competición se fraguan. Está siendo una temporada de ensueño para los sufridos aficionados cajistas que siempre han estado allí, poniendo buena cara al mal tiempo. Verán a su equipo competir, luchar y darle todo para intentar traer a casa aquello que se escapó hace 11 años.

No descarten la sorpresa y, si tienen ocasión, disfruten de este gran equipo de baloncesto en los seis partidos que le quedan por jugar en San Pablo. Con su ayuda, entre todos conseguiremos que el equipo vuelva al play off y comience una nueva era en la historia del club. El presente es bueno, pero el futuro promete todavía más.

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