desde el fénix

José Ramón Del Río

A desnudarse tocan

FUERE por el escándalo Urdangarín o fuere porque se tenía ya pensado, la Casa Real ha desvelado cómo se reparten los 8,4 millones que los presupuestos del Estado asignan para su mantenimiento. Por ello, se ha sabido que el sueldo anual del Rey. asciende a casi 300.000 euros y que el Príncipe percibe más o menos la mitad. Sin duda que, aunque la decisión de hacerlo público sea suya, el Rey habrá sentido que algo de su intimidad se desvelaba, tal y como si se le hubiera visto desnudo. La publicación de estos datos ha provocado división de opiniones: la de los que alaban esta muestra de transparencia y la de los que se quejan que se haya tardado treinta años en dar esta información. Unos dicen que lo que gana el Rey es poco para los importantes servicios que ha prestado, singularmente en los sucesos del 23-F y otros, que la república nos saldría más barata.

Yo no escribo para tomar partido en el debate, sino para subrayar que el desnudarse del Rey debía de haberlo seguido el de la larga lista de los personajes, semipersonajes y mindundis que perciben retribuciones con cargo a los presupuestos. Y no me estoy refiriendo a ministros, secretarios de Estado y directores generales. Estos tienen sus sueldos consignados en los presupuestos y para conocerlos basta con la paciencia de consultarlos. A los que me refiero son, por ejemplo, a los líderes sindicales (los sindicatos españoles se financian con las aportaciones del Estado y algo con la cuota de sus afiliados) cuyos sueldos no se publican en ningún lado ni se publicitan en los medios informativos y, también a los presidentes, directores y gerentes de esa multitud de empresas públicas que se crearon para conseguir una Administración más eficaz por menos encorsetada. Lo que han conseguido son menos controles, de lo que aquí, en Andalucía, hay un buen ejemplo en el caso de los ERE. También a todos estos hay que pedirles que, como el Rey, se desnuden, porque ya que les pagamos, queremos saber lo que nos cuestan.

A algunos ya los han desnudado, aunque no cobren de los presupuestos. El ejemplo más notorio es el de Rodrigo Rato, al que por su presidencia de Bankia dicen los periódicos que le pagan 2,3 millones de euros al año. Rodrigo fue diputado por Cádiz en los años 1982/ 86; entonces, pese a que venía de familia acomodada, andaba más bien cortito, hasta el punto que, por su demora en echar mano a su cartera, le decían que en "el Oeste hubiera muerto joven". Ahora, al leer el sueldo que percibe, creo que sería justo que, cuando venga por Cádiz, convide a tantos que le convidamos y en todo caso, que venga para el Bicentenario que, con mucho gusto, le volveremos a convidar.

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