La ciudad y los días

Carlos Colón

Todos los días

Vejer de la Frontera: a las siete de la mañana de ayer cuatro jóvenes murieron en el acto al chocar su coche contra un camión cisterna. Martos: a la misma hora moría un joven de 16 años al salirse de la carretera el coche en el que viajaba junto a dos adultos que resultaron heridos. Los Barrios: algo más tarde, siempre ayer, una persona moría y dos resultaban heridas en un tiroteo, mientras un guardia civil que intervenía en el suceso resultaba gravemente herido tras ser atropellado. Seis muertos en una sola mañana en las carreteras andaluzas.

Barajas, todos los días: la gran y terrible tragedia del pasado miércoles diluida en cientos de pequeñas pero no menos terribles tragedias diarias. El año pasado murieron en las carreteras andaluzas 475 personas y 222 resultaron gravemente heridas: el equivalente a más de tres accidentes de Barajas sólo en nuestra comunidad autónoma. Y eso que en cifras totales nacionales 2007 fue el primer año en el que el número de víctimas, en los últimos 40 años, se situó por debajo de las 3.000 muertes; y que hasta julio de 2008 se habían producido "sólo" 1.282 muertes frente a las 1.568 de 2007. Buena noticia la de este descenso mantenido, malísima la de estas 1.282 muertes: sigue siendo una barbaridad que se debe y se puede reducir mucho más.

Sólo el 0,19% de estos accidentes que provocaron 475 muertes en las carreteras andaluzas el año pasado se debieron al estado del vehículo o a una avería. El resto fue provocado por la distracción (28,92%), la velocidad (27,24%) y la infracción (23,32%). La mala suerte o el azar tuvieron poco que ver con estas muertes, de las que más del 50% fueron provocadas por esas dos formas de prepotencia que son la distracción (confianza excesiva y temeraria en uno mismo) y el exceso de velocidad (confianza excesiva y temeraria en la potencia de la máquina).

A fecha de hoy, la página web de la Dirección General de Trafico informa que el exceso de velocidad sigue siendo la principal causa de los accidentes. Lo que no impide que la exigencia del establecimiento de responsabilidades que, con toda razón, las destrozadas familias de los fallecidos en el accidente de Barajas demandan a la compañía aérea y las autoridades se extienda a los conductores, a los fabricantes de coches y a la publicidad que tantas veces liga potencia, velocidad, placer y libertad. Si hace poco se ha detenido a conductores que circulaban a 221, 226 y 232 km/h es porque en el mercado hay coches que pueden alcanzar, y sobrepasar, esta velocidad que casi duplica la máxima permitida. ¿Nadie pide responsabilidades?

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