hoja de ruta

Ignacio Martínez

Es diferente

NO sé si se dan cuenta, pero el encanallamiento de la vida política es culpa de los mismos ciudadanos que sitúan en las encuestas a los políticos como el segundo problema del país, después de la situación económica y el paro, que es la primera preocupación de los españoles. Y es culpa directa, porque cada vez estamos más descontentos con los dos grandes partidos, con su doble moral de ver en el adversario como intolerables vicios que aplauden entre los suyos, pero cada vez los votamos más. Hemos dejado pelados los ayuntamientos de las grandes ciudades y el Parlamento andaluz en tres formaciones. En 1982 había cinco grupos en la Cámara regional, AP, UCD, PSOE, PSA y PCA.

Simplificar el arco parlamentario no sólo es lo contrario al pluralismo, sino que además polariza los discursos y tensiona el ambiente. Izquierda Unida, que sueña el año que viene con subir su número de escaños en Andalucía después de una progresiva decadencia, es la única minoría que nos distingue de Extremadura o Castilla-La Mancha. En estas dos regiones, que nos acompañan en el furgón de cola del desarrollo nacional, el empecinamiento de los decepcionados electores ha conseguido llegar al hueso: sólo hay dos grupos en las asambleas regionales, PSOE y PP. En democracia, menos no se puede tener. El partido único es ya cosa de regímenes totalitarios.

Dirigentes políticos de los tres partidos que quedan en el Parlamento andaluz admiten en privado que la desaparición del PA en esta legislatura ha empobrecido los debates. La última portavoz del Partido Andalucista en la Cámara, Pilar González, intenta el 22 de mayo resucitar a su formación en el Ayuntamiento de Sevilla, en donde ha tenido hasta dos alcaldes, Uruñuela y Rojas-Marcos. Hace unos meses parecía una tarea imposible. Ahora un colega le concede alguna posibilidad y, coincidiendo con el comentario, un amigo me envía una dirección de Youtube en la que tiene colgado un simpático vídeo titulado, como su campaña, Pilar es diferente. Es una versión andaluza del Yes we can que Will.i.am le dedicó al discurso de Barack Obama cuando perdió las primarias en New Hampshire hace tres años.

El PA cometió muchos errores, protagonizó muchas divisiones, y tuvo en su gestión asuntos sucios de los que arrepentirse. Pero estas cosas le pasan a todos y se las perdonamos más fácilmente a los grandes. Lo mismo ocurre con Rosa Díez, acusada de personalista y oportunista desde su izquierda y su derecha, por partidos que practican el oportunismo y el personalismo a diario. Y los verdes se disponen a sacar una candidatura para las generales de 2012. En vez de quejarse de lo mal que está la vida política, los ciudadanos harían mejor en hacer algo. Por ejemplo, cambiar a los protagonistas. Sería diferente.

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