el medio centro

Carlos Izquierdo /

El difícil camino de España

Vicente del Bosque, que se ha ganado el derecho a equivocarse, debe mantener la vía de los principios

NI que decir tiene que esta selección española de fútbol se ha ganado un ilimitado crédito para obviar resbalones como el de la semana pasada ante Francia y que Vicente del Bosque, si no de la inmortalidad, sí se ha hecho acreedor de avales suficientes como para poder experimentar sistemas, intuiciones o ideas sin que el hecho de que alguna que salga mal le condene a los infiernos de titulares gruesos. El problema es el de la condescendencia e incluso la renuncia a unos principios que han dado sus buenos frutos en forma de títulos y reconocimiento mundial.

Uno de esos principios, seguido a rajatabla por Del Bosque, era el de la convocatoria y participación de los mejores jugadores en cada puesto independientemente de nombre o palmarés. Así, por ejemplo, el seleccionador se partió la cara por Busquets en Sudáfrica, cuando al azulgrana lo pusieron como a una estera aprovechando su presunta bisoñez. Aquello terminó un 11 de julio con Casillas levantando la copa y las bocas calladas.

Del Bosque, además, ha ido renovando el equipo sabiamente cuando ha sido necesario, probando laterales izquierdos hasta encontrar a Jordi Alba cuando Capdevila no dio más de sí, ratificando al ya mencionado Busquets cuando Senna se vino abajo, prescindiendo del nueve cuando Villa se quebró... Por todo esto no se entiende lo que viene sucediendo el último año y el partido de la semana pasada resultó el mejor ejemplo. Se puede entender la convocatoria de un tocado Villa para que vaya cogiendo el aire, pero es incomprensible la presencia de Albiol, un central que no jugó ni un minuto pese a las lesiones de los titulares. Del Bosque prefirió sacar de zona a Busquets, traicionó sus ideas y el segundo tiempo fue un baile francés. Como alucinante fue que el salmantino cediera a la presión para sacar a Torres cuando lo que se pedía a voces era un centrocampista. Hacer grupo, convivencia, jerarquías... Del regreso a la vía recta de los principios, que se ha comprobado ya fructífera, dependerá muy mucho la suerte de España en Brasil 2014.

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